martes, 25 de febrero de 2025

La Desamortización de Madoz de 1855: Un Hito en la Transformación Económica y Social de España: Otra Estrategia Liberal que Empobreció a los Más Vulnerables.

“Las comisiones municipales —encargadas de parcelar y valuar los lotes— frecuentemente favorecieron a grandes propietarios, configurando extensiones inaccesibles para los pequeños campesinos. Este fenómeno, ya observado en la época de Mendizábal, se acentuó bajo Madoz, consolidando latifundios especialmente en Andalucía y Extremadura”. 



La desamortización de Pascual Madoz, promulgada en 1855 durante el bienio progresista, representó uno de los procesos más trascendentales y controvertidos de la historia económica española del siglo XIX. Como continuación y ampliación de las políticas liberales iniciadas por Mendizábal, esta legislación no solo buscó solucionar la crítica situación de la Hacienda Pública, sino también reestructurar la propiedad de la tierra para favorecer un modelo capitalista moderno. Afectando tanto a bienes eclesiásticos como a tierras comunales municipales, la ley Madoz movilizó un volumen de recursos sin precedentes, generando profundas transformaciones sociales, económicas y ecológicas. Su impacto, sin embargo, estuvo marcado por tensiones políticas, resistencias institucionales y consecuencias no deseadas que aún resuenan en la España contemporánea. 

Contexto Histórico y Antecedentes de la Desamortización de 1855 

El Legado de las Desamortizaciones Previas 

La desamortización de Madoz no puede entenderse sin analizar el marco histórico iniciado a finales del siglo XVIII. Desde la desamortización de Godoy (1798) hasta la de Mendizábal (1836-1837), España había intentado, sin éxito definitivo, movilizar los bienes en manos de "manos muertas" —principalmente la Iglesia y los municipios— para sanear las finanzas estatales y crear una clase media agraria. Mendizábal centró su acción en los bienes del clero regular, pero su proceso, aunque masivo, enfrentó limitaciones: gran parte de las tierras fueron adquiridas por la oligarquía, frustrando el ideal de una democratización de la propiedad. El fracaso relativo de estas medidas, combinado con la persistente crisis fiscal del Estado —agravada por guerras carlistas y conflictos coloniales—, creó las condiciones para una intervención más radical. El ascenso del Partido Progresista durante el bienio 1854-1856, bajo el liderazgo de Baldomero Espartero y la figura clave de Pascual Madoz como ministro de Hacienda, permitió impulsar una legislación de mayor alcance. 

Objetivos Políticos y Económicos de la Ley Madoz 

La Ley General de Desamortización de 1 de mayo de 1855 perseguía un doble objetivo. En primer lugar, buscaba resolver el crónico déficit presupuestario mediante la venta masiva de bienes, cuyos ingresos se destinarían a amortizar deuda pública y financiar obras de infraestructura. En segundo lugar, aspiraba a modernizar la estructura agraria española, eliminando los lastres del Antiguo Régimen mediante la privatización de tierras improductivas y la creación de un mercado libre de propiedades. Madoz, influenciado por el liberalismo económico, consideraba que las tierras comunales y eclesiásticas representaban un obstáculo para el progreso. Su visión era convertir estos recursos en capital productivo, atrayendo inversores y estimulando la actividad agrícola. 

Implementación y Características de la Ley de 1855 

Ámbito de Aplicación y Bienes Afectados 

La ley Madoz destacó por su carácter generalista, abarcando un espectro de propiedades mucho más amplio que sus predecesoras. Este enfoque integral —que combinaba desamortización eclesiástica y civil— marcó un punto de inflexión. Se estima que el 50% de los bienes vendidos pertenecían a municipios, el 35% a la Iglesia y el 15% a instituciones de beneficencia.

Mecanismos de Venta y Financiación 

El proceso de subasta se rigió por normas diseñadas para maximizar los ingresos estatales. A diferencia de la desamortización de Mendizábal, que permitía el pago con títulos de deuda, Madoz exigió el desembolso en metálico, dividido en 15 plazos. Esta medida buscaba evitar la depreciación de los vales reales y garantizar liquidez inmediata. No obstante, la presión de los compradores llevó a una modificación en julio de 1855, autorizando el uso de billetes del Tesoro al 5% para adquirir propiedades. Las comisiones municipales —encargadas de parcelar y valuar los lotes— frecuentemente favorecieron a grandes propietarios, configurando extensiones inaccesibles para los pequeños campesinos. Este fenómeno, ya observado en la época de Mendizábal, se acentuó bajo Madoz, consolidando latifundios especialmente en Andalucía y Extremadura. 

Impacto Económico y Social 

Resultados Fiscales y Distribución de la Propiedad 

Entre 1855 y 1895, la desamortización de Madoz generó ingresos por 7.856 millones de reales, casi duplicando los 4.000 millones obtenidos por Mendizábal. Sin embargo, la distribución de la propiedad distó de ser equitativa. En el sur, el 75% de las tierras fueron adquiridas por nobles y burgueses urbanos, mientras que en el norte surgieron algunos medianos propietarios. Las esperanzas de crear una clase campesina próspera se vieron frustradas, perpetuando la desigualdad agraria. 

Consecuencias para las Comunidades Rurales 

La privatización de tierras comunales —que representaban el 50% del total desamortizado— tuvo efectos devastadores en el campesinado pobre. Estos terrenos, esenciales para la subsistencia mediante el pastoreo, la recolección de leña o el cultivo temporal, desaparecieron como recurso colectivo. Miles de jornaleros quedaron sin acceso a tierras, incrementando la dependencia de los latifundistas y agravando los conflictos sociales. En regiones como Castilla-La Mancha o Andalucía, la pérdida de los comunes aceleró el proceso de proletarización rural, sentando las bases para los movimientos campesinos del siglo XX. 

Reacciones en las Cortes y la Prensa 

El debate parlamentario sobre la ley Madoz dividió a las élites políticas. Los moderados criticaron su carácter anticlerical y la amenaza al orden social, mientras que los progresistas la defendieron como necesaria para la modernización. La prensa de la época, como La Gaceta de Madrid, se hizo eco de estas polémicas, destacando tanto los beneficios fiscales como los riesgos de desestabilización. 

Impacto Ecológico y Ambiental 

Deforestación y Degradación de Montes 

Uno de los efectos menos estudiados —pero más duraderos— de la desamortización fue su impacto ambiental. Al privatizarse millones de hectáreas de bosques públicos, los nuevos dueños procedieron a talas masivas para convertir los terrenos en tierras de cultivo o pastoreo. En la cuenca mediterránea, esto llevó a la esquilmación de encinares y alcornocales, sustituidos por monocultivos erosionables. Expertos contemporáneos consideran este periodo como la mayor catástrofe ecológica de la España moderna. La pérdida de cobertura forestal alteró los ciclos hídricos, incrementó la desertificación y destruyó hábitats naturales, efectos que aún persisten. 

El Caso de las Dehesas Extremeñas 

Un ejemplo paradigmático fue Extremadura, donde el 80% de las dehesas comunales pasaron a manos privadas. Los compradores, en su mayoría absentistas, explotaron intensivamente los recursos madereros sin repoblación, degradando irreversiblemente estos ecosistemas. Solo en el siglo XX, con políticas de reforestación, comenzó una lenta recuperación, aunque a un costo muy superior a los ingresos originales de las ventas. 

Legado y Valoración Histórica 

  • Balance Económico: ¿Éxito o Fracaso?. Desde una perspectiva fiscal, la desamortización de Madoz cumplió su objetivo inmediato: sanear temporalmente las arcas del Estado y financiar infraestructuras clave como el ferrocarril. No obstante, el beneficio a largo plazo fue limitado. Al enajenar tierras públicas, el Estado perdió una fuente recurrente de ingresos, mientras que la concentración de la propiedad perpetuó estructuras económicas ineficientes. 
  • Influencia en el Desarrollo Agrario Español. El modelo latifundista consolidado por Madoz condicionó la agricultura española hasta bien entrado el siglo XX. La falta de inversión en tecnología, unida a la dependencia de mano de obra barata, retardó la modernización del sector. Solo en regiones como Cataluña o el País Vasco, donde predominó la pequeña propiedad, se desarrolló una agricultura más diversificada y productiva. 
  • Repercusiones en la Conflictividad Social. La privatización de tierras comunales alimentó el malestar rural, visible en revueltas como la de Loja (1861) o el auge del anarquismo andaluz. La pérdida de recursos colectivos profundizó la brecha entre terratenientes y jornaleros, un conflicto que estallaría con fuerza durante la Segunda República y la Guerra Civil.

Conclusión 

La desamortización de Madoz de 1855 constituye un episodio paradigmático de las contradicciones del liberalismo español del siglo XIX. Si bien logró movilizar recursos inmovilizados y financiar obras públicas esenciales, su ejecución reforzó estructuras de poder oligárquicas y generó costos sociales y ambientales de larga duración. La tensión entre modernización económica y conservadurismo social, entre intereses fiscales inmediatos y sostenibilidad futura, sigue siendo relevante para comprender los desafíos actuales de la España rural. Como legado, nos dejó una lección sobre los límites de las reformas estructurales cuando no van acompañadas de mecanismos de inclusión y protección de los más vulnerables. 

lunes, 27 de enero de 2025

Historia de España (1850-1900): Índice cronológico

La segunda mitad del siglo XIX transformó España mediante revoluciones, guerras y cambios políticos. Levantamientos populares, nuevas constituciones y guerras coloniales marcaron este periodo, consolidando algunos aspectos de España como nación mientras otros quedaron profundamente cuestionados.

El resumen cronológico destaca eventos clave y figuras como Espartero, O'Donnell y Prim. También aborda la pérdida de las últimas colonias tras el Desastre del 98, un evento que redefinió el papel de España.



Década de 1850

  • 1851: Concordato entre España y la Santa Sede, restaurando privilegios eclesiásticos.
  • 1854: Pronunciamiento de Vicálvaro, liderado por O'Donnell y Espartero, que inicia el Bienio Progresista.
  • 1855:
    • Ley de Desamortización de Pascual Madoz, afectando bienes comunales y de la Iglesia.
    • Creación del Ministerio Fiscal, órgano encargado de velar por la legalidad y los intereses del Estado.
  • 1856: Fin del Bienio Progresista; se promulga una nueva constitución moderada.
  • 1859-1860:
    • Primera Guerra de África**, también conocida como **Primera Guerra de Marruecos**.
    • Victoria en Tetuán y tratado de Wad-Ras.
    • En la Batalla de Wad-Ras (1860), los cañones capturados fueron empleados para moldear los leones de la entrada del Congreso de los Diputados.

Década de 1860

  • 1860:
    • Fin de la Primera Guerra de África; consolidación del Protectorado español en Marruecos.
    •  Incorporación de la República Dominicana como colonia española.
  • 1861: Expedición a México liderada por el general Prim, destinada a recuperar influencia española en América.
  • 1865: Recuperación de la independencia de la República Dominicana.
  • 1868:
    • Revolución de 1868 ("La Gloriosa"), liderada por Topete, Prim y Serrano, derroca a Isabel II.
    • 28 de septiembre: Victoria revolucionaria en la batalla de Alcolea. Isabel II huye a Francia.
    • 8 de octubre: Gobierno provisional presidido por Serrano y Prim.
    • Expulsión de los jesuitas como parte de las medidas anticlericales del gobierno revolucionario.
  • 1869:
    • 1 de junio: Promulgación de la Constitución de 1869.
    • Suspensión del fuero eclesiástico y de la contribución estatal a la Iglesia.
    • 16 de junio: Nombramiento de Serrano como regente.

Década de 1870

  • 1870:
    • 16 de noviembre: Elección de Amadeo de Saboya como rey.
    • 27 de diciembre: Asesinato del general Prim.
  • 1871: Primer tranvía en Madrid.
  • 1872-1876: Tercera Guerra Carlista.
  • 1873:
    • 11 de febrero: Proclamación de la Primera República Española.
    • 12 de julio: Inicio de la revuelta cantonal en Cartagena.
    • Julio-agosto: Expansión del movimiento cantonal:
    • Sublevaciones en Valencia, Alcoy, Málaga, Sevilla, Cádiz, entre otras.
    • Septiembre: Nicolás Salmerón intensifica la represión militar.
    • 22 de marzo: Abolición de la esclavitud en Puerto Rico.
    • Presidentes de la República: Figueras, Pi y Margall, Salmerón y Castelar.
  • 1874:
    • Enero: Rendición de Cartagena y fin del movimiento cantonal.
    • Golpe de Estado del general Pavía, que pone fin a la Primera República.
    • Nombramiento del general Serrano como líder del gobierno tras el golpe.
    • Pronunciamiento de Martínez Campos, que restaura la monarquía borbónica.
  • 1876: Promulgación de la Constitución de 1876.

Década de 1880

  • 1882: Primer tranvía en Barcelona.
  • 1885: Muerte de Alfonso XII; regencia de María Cristina de Habsburgo.
  • 1886: Abolición de la esclavitud en Cuba.
  • 1887: Abolición de la pena de muerte.
  • 1890: Creación de juicios por jurado.

Década de 1890

  • 1893-1894: Guerra del Rif; consolidación de Melilla.
  • 1895-1898: Guerra de Independencia de Cuba.
  • 1898:
    • Desastre del 98: Pérdida de Cuba, Puerto Rico, Filipinas y Guam.
    • Firma del Tratado de París.
  • 1899:
    • Crisis económica y social en España tras el Desastre del 98.
    • Supresión del impuesto de consumo, medida para calmar las tensiones sociales.

Aspectos específicos

1. Sexenio Democrático (1868-1874):
   - Revolución de 1868, Constitución de 1869.
   - Reinado de Amadeo I, Tercera Guerra Carlista.
   - Proclamación y caída de la Primera República.
2. Revueltas cantonales (1873-1874):
   - Inicio en Cartagena, extensión a otras regiones.
   - Final en enero de 1874 con la rendición de Cartagena.
3. Constituciones promulgadas:
   - Constitución de 1869: Derechos avanzados, monarquía constitucional.
   - Constitución de 1876: Sistema bicameral y consolidación de la Restauración.
4. Reformas significativas:
   - 1855: Creación del Ministerio Fiscal.
   - 1869: Suspensión del fuero eclesiástico y de la contribución estatal a la Iglesia.
   - 1887: Abolición de la pena de muerte.
   - 1890: Creación de juicios por jurado.
   - 1899: Supresión del impuesto de consumo.
5. Abolición de la esclavitud:
   - 1811: Hijos de esclavos declarados libres en España.
   - 1837: Abolición en España peninsular.
   - 1865: Abolición en la República Dominicana.
   - 1870: Ley Moret.
   - 1873: Abolición total en Puerto Rico.
   - 1886: Abolición total en Cuba.
6. Guerras de África:
   - Primera Guerra de África (1859-1860).
   - Guerra del Rif (1893-1894).
7. Desarrollo del transporte público:
   - 1871: Primer tranvía en Madrid.
   - 1882: Primer tranvía en Barcelona.
8. Pragmática Sanción de 1830:
   - Aprobada por Carlos IV, promulgada por Fernando VII.

martes, 14 de enero de 2025

La Fontana de Oro: Galdós y la Historia de Madrid

Benito Pérez Galdós fue un cronista incansable de Madrid, de su sociedad y su política en el siglo XIX. La Fontana de Oro, publicada en 1870, fue su primera novela y nos sumerge en el convulso Trienio Liberal (1820-1823), utilizando como escenario un café madrileño que existió realmente: La Fontana de Oro.

En La Fontana de Oro se reunían liberales exaltados, absolutistas conspiradores y ciudadanos comunes. Galdós describe este espacio con minuciosidad:

« En la Fontana se hablaba de todo y de todos. Allí se formaban y deshacían reputaciones; allí se aplaudía y se silbaba... »

En su novela, Galdós analiza los valores de libertad, justicia y compromiso político que marcaron la época. Además, captura la efervescencia y la inestabilidad del Trienio Liberal, desde el pronunciamiento de Rafael del Riego hasta la restauración del absolutismo con la llegada de los Cien Mil Hijos de San Luis. La Fontana se convirtió en uno de los púlpitos progresistas de la época, quedando noticia de la presencia en ella de grandes oradores como Antonio Alcalá Galiano.


La Fontana de Oro como lugar real

La Fontana de Oro fue una fonda y, posteriormente, un café que existió desde finales del siglo XVIII en Madrid. Se encontraba situada en la esquina de la Carrera de San Jerónimo con la calle de la Victoria.

Al parecer, a mediados del siglo XVIII solo había tres grandes fondas en Madrid: La Cruz de Malta, la Fonda de San Sebastián y esta Fontana de Oro. 

Durante el Trienio Liberal, La Fontana de Oro fue un hervidero de actividad política. Allí se reunía la Sociedad Patriótica, conocida como "Los Fontanistas", un grupo de liberales exaltados que debatían apasionadamente sobre el futuro del país. Entre sus asistentes más célebres se encontraban Rafael del Riego, Evaristo San Miguel y Antonio Alcalá Galiano.

Además, el café fue sede de la Sociedad Landaburiana, una organización secreta a la que Galdós alude indirectamente en su novela. Con el fin del Trienio Liberal en 1823, el café cerró sus puertas, aunque el espacio tuvo diversos usos hasta su demolición.

En 1843, la vieja Fontana fue adquirida, junto con las fincas adjuntas, por el súbdito francés Casimir Monier. Posteriormente, en 1859, en el solar de la finca que ocupó La Fontana de Oro se construyó un nuevo hotel —luego desaparecido también—, la Fonda de los Embajadores, que acabó llamándose Gran Hôtel de los Embajadores.

A finales del siglo XX, un pub de estilo irlandés abrió sus puertas con el nombre del antiguo café y fonda, en el lugar aproximado donde estuvo La Fontana de Oro.



Fuentes

  • La Fontana de Oro (fonda)
  • Biografía de Benito Pérez Galdós - Biblioteca Virtual Miguel de Cervantes
  • El Trienio Liberal - Memoria de Madrid
  • https://www.timetoast.com/timelines/efemerides-1801-1850-sergio-camero

martes, 7 de enero de 2025

Traslado del Casino Militar de Madrid al antiguo Palacio de Montijo

El Centro del Ejército y la Armada, conocido popularmente como "Casino Militar", fue fundado en 1881 en la calle Fuencarral número 1. Tras varios cambios de ubicación, en 1886 se estableció en el antiguo Palacio de Montijo, situado en la actual Plaza de Santa Ana.

El general Salamanca propuso el traslado del Centro del Ejército y la Armada a un lugar más espacioso y digno. Solicitó y obtuvo autorización unánime para alquilar el palacio de Montijo, en la plaza del Ángel, un edificio de gran valor histórico y artístico.

El palacio, una construcción histórica que data de aproximadamente 1810, fue atribuido por Pascual Madoz al arquitecto Villanueva, mientras que Ramón de Mesonero Romanos y Pedro de Répide lo consideran obra de Silvestre Pérez. Este edificio se levantó sobre los terrenos que anteriormente ocuparon las casas del conde de Baños y de don Pedro Velasco de Bracamonte. Se procuró conservar el palacio en todo su esplendor. Su adecuación se llevó a cabo rápidamente, permitiendo su inauguración el 2 de mayo de 1886, con la presencia de destacadas figuras como Silvela, Moret y Castelar.


Sin embargo, los elevados gastos asociados al traslado generaron una crisis económica que puso en peligro la existencia del Centro. Esta situación complicó la estabilidad financiera de la institución y desencadenó desafíos adicionales, incluyendo la oposición de ciertos sectores políticos y mediáticos.

El Casino, conocido hoy como Centro del Ejército y la Armada, se trasladó en 1916 a un nuevo edificio en la Gran Vía. Un año después, comenzó el derribo del palacio de Montijo, considerado ya anticuado. Finalmente, en 1919, el antiguo Palacio de Montijo fue demolido para dar paso a los Almacenes Simeón y, posteriormente, al Hotel Reina Victoria, un edificio construido entre 1919 y 1923.

Durante su historia, el palacio fue escenario de importantes acontecimientos, como la fiesta de Nochebuena de 1874, en la que se anunció la proclamación de Alfonso XII. Además, albergó a figuras notables como Francisca de Sales Portocarrero, duquesa de Alba, conocida como "Paca de Alba", y Eugenia de Montijo, emperatriz de los franceses.


https://www.timetoast.com/timelines/efemerides-1851-1900-sergio-camero


domingo, 29 de diciembre de 2024

Creación de las Juntas de Infantería

Creación de las Juntas de Infantería

La Reforma Militar de 1914 y sus Repercusiones.

En 1914, el Ministro de la Guerra, General Echagüe, Conde de Serrallo, quiso garantizar la capacidad física e intelectual del Cuerpo de Oficiales, especialmente de jefe para arriba, pues la campaña de Marruecos acusaba una proporción de comandantes, tenientes coroneles y coroneles que según algunos, no reunían las condiciones de aptitud necesarias para la guerra, y quiso establecer normas de selección para ascensos, de forma que éstos fueran para los militares más idóneos. Se trataba de establecer un sistema de medir las aptitudes físicas y profesionales de los oficiales a través de pruebas.


Controversias en la Provisión de Destinos y con las Pruebas de Aptitud.

La provisión de destinos era un tema polémico para los militares, a menudo causa de quejas y malestar, ya que se acusaba al Ministerio de la Guerra de favoritismo. Los militares protestaron porque consideraban que su rango era un estatuto adquirido permanente, que no podía ser revocado independientemente de sus aptitudes y competencias. Esta medida soliviantó a muchos, y los oficiales percibieron estas pruebas como un ataque a sus derechos.

El 9 de diciembre de 1915, el ministro de la Guerra, general Luque, retomó el tema de las pruebas de aptitud para el ascenso a jefes, pero curiosamente eximiendo de ellas a los artilleros e ingenieros. 

Los oficiales de infantería se ofendieron por lo que consideraron una injusticia. Luque cedía la iniciativa de ascensos a los capitanes generales. El capitán general de Cataluña, general Alfau, decidió introducir pruebas de aptitud entre todos los oficiales, jefes y generales, que se juzgaron humillantes. 

El asunto se abandonó por un tiempo, pero pasados unos meses Alfau insistió en dichas pruebas. Se estableció que se debía mandar un batallón en instrucción básica, en un solar cercano a la Gran Vía Diagonal, y se sometió a la pruebas a un teniente coronel y dos comandantes de Infantería, que la superaron sin problemas. Dada la afluencia de público, que se entretuvo en hacer chistes y comentarios, los oficiales de Infantería de la Ciudad Condal se ofendieron.


https://www.timetoast.com/timelines/efemerides-1901-1920-sergio-camero


Creación de las Juntas de Defensa

No estará de más recordar el ambiente de Barcelona en esos años, obrerista y nacionalista, y además en esas fechas algunos periódicos catalanes atacaban al Ejército afirmando que los militares iban a África a enriquecerse. 

Cuando Alfau exigió hacer la prueba a jefes de Artillería e Ingenieros, éstos se negaron. El temor de los oficiales de Infantería de verse sometidos a la vejación les llevó a reunirse. Según Mola Vidal, fue el capitán Emilio Guillén Pedemonte quien lanzó la idea de constituir una Junta de Defensa de sus derechos, similar a las que ya habían funcionado para artilleros, ingenieros y Estado Mayor. Cardona afirma que fueron los capitanes Álvarez Gilarránz y Viella Moreno, del Regimiento de Vergara nº 57, quienes fundaron una Junta de Defensa del Arma de Infantería, con carácter de sindicato corporativo, que integraba a todos los oficiales de carrera del regimiento incluido el coronel. 

Otra versión la da el coronel Benito Márquez, quien afirma que los oficiales de infantería se reunían, en 1916, en la Plaza de Cataluña, para discutir sus problemas. Al llevar el invierno y hacerse incómodas las reuniones por el frío, se pensó en crear un comité, con un oficial por cada unidad para realizar reuniones de información, realizándose una de ellas en el cuarto de Banderas del Vergara 57, de donde salió la idea de crear la Junta y notificarlo a toda España.

No es extraño que la protesta surgiera en Barcelona, una guarnición descontenta. Los militares de Barcelona se dieron cuenta de su papel primordial como garantes del orden en un momento en que el obrerismo y el catalanismo iniciaban una ofensiva contra el Gobierno. Estos delegados viajaron y contactaron por toda España, incitando la formación de juntas de oficiales en todos los distritos. En principio no parecieron tener gran éxito.

El 19 de agosto de 1916, el Gobierno presentó en las Cortes un proyecto de reformas militares, en el cual se proponía la desaparición de ascensos por méritos de guerra, los cuales sólo serían posibles por ley extraordinaria aprobada en el Congreso, así como que las condecoraciones serían meramente honoríficas, sin recompensa económica excepto la Cruz Laureada de San Fernando.

En el segundo semestre de 1916, presidía la Junta de Infantería de Barcelona el coronel Benito Márquez Martínez, y actuaba de secretario el capitán Manuel Álvarez Gilarrán, ambos del Regimiento Vergara nº 57. Contaba con el beneplácito del capitán general Alfau, y se redactó un reglamento, de treinta y siete artículos, aprobado en diciembre de 1916, que llevaba adjunto un compromiso de adhesión. Su primer artículo decía así:

“Se constituye la Junta de Defensa de la Escala Activa del Arma de Infantería para trabajar por su mejora y progreso, para mayor gloria y poderío de la patria; para defender el derecho y la equidad en los intereses colectivos y los individuales de los miembros de ella, desde la salida de la Academia hasta el empleo de coronel inclusive. Es decir, todos los oficiales particulares del Arma. 

Es otro de sus fines fomentar el verdadero compañerismo, mutua ayuda y perfecta y legendaria caballerosidad desarrollando estas virtudes en la oficialidad y velando por su decoro y prestigio profesional; persiguiendo con particulares iniciativas y con la ayuda que recabe a los poderes constituidos, por una parte, los medios y facilidades para que pueda adquirir y perfeccionar el oficial las actitudes profesionales; y por otra, para que mejore la situación económica y renazca la interior satisfacción que nace de sus entusiasmos al empezar su carrera y se perpetúa con la confianza en la justicia y equidad con que serán apreciados sus méritos y esfuerzos”.


Fuentes:

“AFRICANISTAS Y JUNTEROS: EL EJÉRCITO ESPAÑOL EN AFRICA Y EL OFICIAL JOSÉ ENRIQUE VARELA IGLESIAS”. TESIS DOCTORAL

Presentada por: Antonio Atienza Peñarrocha

sábado, 7 de diciembre de 2024

La oposición al General Luque y los ascensos por méritos de guerra. Queipo de Llano en todas las salsas: Manifestación frente a la sede del periódico "La Correspondencia Militar" en Madrid el 12 de enero de 1910.


El periódico "La Correspondencia Militar" se erigió como un centro de oposición al General Luque y a su sistema de ascensos por méritos de guerra. En el contexto de un ejército tensionado por las reformas y la desigualdad en los ascensos, el periódico se convirtió en una voz crítica significativa debido a su influencia y a la capacidad de conectar con ciertos grupos de oficiales descontentos. 

Diversos sectores del Ejército percibieron este sistema como injusto y arbitrario, lo que llevó a una manifestación frente a la sede del periódico en Madrid el 12 de enero de 1910. Aproximadamente 2.300 oficiales de infantería y caballería participaron en la protesta, mostrando su rechazo al favoritismo y a la desigualdad en los ascensos promovida por Luque. La magnitud de esta participación fue significativa, ya que mostró un descontento generalizado entre los oficiales y evidenció la creciente fractura dentro del Ejército. Además, el impacto de esta movilización fue notable en la opinión pública y en la política del momento, aumentando la presión sobre el gobierno.

El sistema de ascensos por méritos de guerra permitía que algunos oficiales ascendieran rápidamente debido a su comportamiento en el campo de batalla, basándose en la valoración de sus méritos durante acciones militares específicas. Este sistema generaba descontento entre aquellos que se sentían perjudicados. El General Luque fue el principal impulsor de este sistema, y las críticas se centraban en su figura y gestión. En este contexto, "La Correspondencia Militar" actuó como un altavoz para los militares descontentos, proporcionando un foro donde expresar su frustración y organizar acciones contra los ascensos.

Reformas del General Luque

El general Agustín Luque y Coca participó activamente en la Revolución de 1868, un levantamiento liberal que derrocó a Isabel II y puso fin al régimen borbónico.

Posteriormente, combatió en la Tercera Guerra Carlista (1872-1876). Estuvo destinado en Melilla y en Cuba durante la Guerra Hispano-Estadounidense (1898), conflicto en el cual ascendió al rango de general de división.

Luque estuvo además estrechamente vinculado al republicanismo, especialmente a través de su relación con Manuel Ruiz Zorrilla, un destacado líder republicano que desempeñó un papel clave durante el Sexenio Democrático y abogó enérgicamente por la instauración de una república en España. Esta relación reflejaba las inclinaciones políticas de Luque hacia un sistema de gobierno más liberal.

El General Luque, como ministro de la Guerra en el gobierno liberal de Sagasta en marzo de 1901, implementó una serie de reformas militares con el propósito de modernizar y profesionalizar el Ejército español, que en ese momento se enfrentaba a una crisis de estructura y eficiencia tras la pérdida de las últimas colonias en 1898. La derrota en la guerra hispano-estadounidense dejó en evidencia las carencias organizativas, la falta de recursos aportados por el Gobierno y la necesidad urgente de modernizar el Ejército. 

Estas reformas incluyeron la supresión de la "redención en metálico", que buscaba eliminar la posibilidad de que los ciudadanos más adinerados evitaran el servicio militar mediante un pago, garantizando así mayor equidad en el servicio militar. Esta medida tuvo un impacto significativo en la estructura social del Ejército, ya que obligó a las clases altas a participar en el servicio militar. Mientras algunos sectores aplaudieron la medida por su sentido de justicia social, otros la criticaron por afectar a quienes tradicionalmente habían evitado el servicio. Esta medida se consolidó con la Ley de Reclutamiento y Reemplazo de 1912 promulgada durante el gobierno de Canalejas.




Además, la Ley de Bases del Ejército de 1911 resultó fundamental para modernizar la estructura militar, reorganizando sus unidades, mejorando la formación de los oficiales e introduciendo nuevas tácticas y tecnologías alineadas con los estándares europeos. Luque también creó las Fuerzas Regulares Indígenas de Melilla, compuestas por soldados indígenas bajo mando español, para fortalecer la presencia militar en el Protectorado español en Marruecos.

Para garantizar suficientes oficiales en caso de conflicto y reducir el número de tenientes profesionales, se estableció una nueva categoría de oficiales de reserva denominados "de complemento". Sin embargo, la cantidad de estos oficiales resultó insuficiente para cubrir las necesidades del Ejército en tiempos de crisis, lo que limitó su impacto en el escalafón militar. 

Finalmente, el restablecimiento del sistema de ascensos por méritos de guerra, que había sido eliminado tras las campañas de Cuba y Filipinas, generó una gran controversia por parte de un sector de oficiales del Ejército que se quejaban de falta de equidad y transparencia. Las Armas facultativas como Artillería e Ingenieros rechazaron esta medida al considerarla poco equitativa y carente de transparencia, temiendo que los ascensos se otorgaran de manera discrecional en lugar de basarse en méritos objetivos.


Queipo de Llano y la manifestación de 1910. Cierre temporal del Círculo Militar

El capitán Gonzalo Queipo de Llano, conocido por su carácter enérgico y su capacidad de influencia entre los oficiales más jóvenes, desempeñó un papel importante en la manifestación del 12 de enero de 1910 contra los ascensos promovidos por el general Luque. Queipo de Llano ya había expresado en varias ocasiones su desacuerdo con las políticas de Luque, y se erigió como una figura clave para canalizar el creciente descontento entre los militares. Su participación en la manifestación lo llevó a ser severamente castigado por el gobierno, siendo condenado a reclusión en el Castillo de Santa Catalina, en Cádiz.

Curiosamente Queipo ascendió a teniente coronel por méritos de guerra 

→ https://sergio-camero.blogspot.com/2024/10/paso-en-la-revuelta-de-el-raisuni-de.html

También el Círculo Militar fue cerrado temporalmente en 1910 por orden del gobierno de Canalejas, como parte de una serie de medidas para reprimir la disidencia militar. El Círculo Militar era un importante espacio de encuentro para los oficiales, donde se debatían temas relevantes para el Ejército y se fortalecían las relaciones entre ellos. 

Además del cierre del Círculo, se reemplazó al capitán general de Madrid y se arrestó a varios oficiales, incluyendo al director de La Correspondencia Militar. Estas acciones fueron una respuesta contundente para intentar sofocar la creciente insubordinación dentro del Ejército, especialmente en un lugar que se había convertido en el centro de oposición al general Luque.

Desde el siglo XIX, la conexión española con la Hispanidad, con Iberoamérica, aterra a EEUU

Hay una continuidad histórica muy sólida en la voluntad estadounidense de impedir que una potencia externa, una alianza rival o una red polí...