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General Dámaso Bereguer, fundador de las Fuerzas Regulares. |
Fernando Puell de la Villa, en uno de los estudios académicos más
sólidos publicados con motivo del centenario de Annual, concluye que
la estructura orgánica, la doctrina, la capacitación operativa y el
armamento del Ejército español fueron factores determinantes
tanto en la planificación defectuosa de la campaña del Rif oriental
como en el desplome posterior de la Comandancia General de Melilla.
Sebastian Balfour llega por otro camino a una conclusión similar:
los recursos puestos a disposición de Berenguer eran inadecuados
para la misión encomendada y, aun después de que el alto comisario
redujera las peticiones de sus subordinados, el Gobierno volvió a
recortarlas.
No es que los políticos españoles de 1919-1921 «olvidaran» al Ejército de África. Madrid sabía bien en qué condiciones combatía su Ejército y, pese a ello, sostuvo objetivos político-militares que excedían los medios que estaba dispuesto a proporcionar. Eso es bastante más grave que el simple abandono por ignorancia.
El gobierno español quiso hacer una política imperial sin asumir plenamente el coste económico, militar y social de una política imperial. Quiso territorio, pero temió las bajas; quiso avances, pero regateó fortificaciones, instrucción, municiones, transportes y material; quiso un Ejército eficaz, pero se resistió a reformarlo. Annual no nació únicamente en Annual. Llevaba años presupuestándose.
Berenguer en medio de un combate y ante la falta de municiones, exclamó: "Esto es un protectorado de piojosos".
La responsabilidad política fue enorme. El general Berenguer evidentemente conocía las deficiencias; Silvestre y sus
estados mayores conocían, las limitaciones
logísticas y tácticas; los mandos aceptaron ocupar y mantener un
sistema de posiciones extremadamente extendido. Puell insiste precisamente en esa combinación de
deficiencias estructurales y errores de planificación.
Madrid olvidó a su Ejército; lo administró mal, lo financió
de forma inadecuada y le pidió más de lo que había querido hacerlo
capaz de dar.
Qué quería realmente el gobierno en Marruecos
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General Manuel Fernández Silvestre. |
Tras la Primera Guerra Mundial se reactivó
la voluntad española de consolidar territorialmente el Protectorado.
Berenguer, nombrado alto comisario en 1919, abordó primero el gran
problema occidental de la Yebala y Raisuni; en 1920 la operación
culminó, entre otros avances, con la ocupación de Xauen. María
Gajate ha subrayado que Berenguer era un conocedor de
la guerra colonial: había reflexionado sobre ella desde antes de ser
alto comisario, conocía la experiencia francesa y admiraba
particularmente el método de Lyautey.
Al mismo tiempo, Manuel Fernández Silvestre recibió la
Comandancia General de Melilla y articuló su penetración hacia el
oeste. Su objetivo último era inequívoco: alcanzar Alhucemas,
centro geográfico y político del Rif que seguía fuera del control
efectivo español. El plan de avance en la zona oriental fue tratado
con Berenguer y contó con aprobación desde Madrid; los éxitos
aparentemente fáciles de 1920 reforzaron la impresión de que podía
continuarse la penetración.
El Gobierno ordenó la ocupación progresiva y había autorizado
que Silvestre continuara penetrando en el Rif oriental. A finales
de 1920 y comienzos de 1921 el objetivo era enlazar, en último
término, la penetración de Melilla con la zona occidental mediante
la conquista o sometimiento del espacio de Alhucemas.
España tenía
una estrategia territorial ofensiva, pero no había construido
previamente el instrumento militar que esa estrategia exigía. No había permitido mantener un ejército moderno y dotado para esta misión.
No se trataba sólo de tener hombres. Se necesitaban unidades
instruidas, reservas, carreteras y pistas, aguadas, fortificaciones,
transmisiones, transporte automóvil y de ganado, depósitos
escalonados, artillería fiable, munición suficiente y capacidad
para sostener posiciones aisladas en terreno montañoso. Precisamente
los aspectos organizativos, tácticos y materiales que Puell
identifica como deficientes. Todo esto no había sido organizado porque el gobierno no dotó de medios al ejército.
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Eduardo Dato e Iradier. Presidente del Consejo de Ministros 1920. |
Además había otro condicionante político decisivo: Marruecos
constituía un asunto extraordinariamente tóxico para la opinión
pública española
«Políticamente incorrecto». Las campañas de 1909 y 1921 fueron momentos
culminantes de movilización social y política, y la prensa
participó activamente tanto en la contestación como en la
legitimación de la presencia española. María Gajate ha mostrado
hasta qué punto Marruecos condicionó la opinión pública; Alfonso
Iglesias Amorín ha estudiado asimismo cómo la imagen de aquellas
guerras afectó a la percepción social del Ejército y del
Protectorado.
De ahí surge una paradoja política muy importante: los gobiernos querían progresar en Marruecos, pero
procuraban que esa progresión costara poco dinero y, sobre todo,
pocos soldados peninsulares muertos. Esa tensión ayuda a explicar la creciente dependencia de tropas
indígenas y, desde 1920, de una fuerza profesional como el Tercio de
Extranjeros.
El Ejército que se mandaba a combatir
Aquí la documentación es demoledora:
Problema
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Qué
permite afirmar la documentación
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Instrucción
del soldado
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Puell
documenta que, tras unas diez semanas dedicadas fundamentalmente
a marchar con el fusil, un recluta podía dedicar una sola
mañana a disparar cinco cartuchos antes de la jura de
bandera. Las maniobras eran muy escasas.
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Unidades
vacías
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Regimientos
que debían encuadrar unos 1.200 soldados raramente alcanzaban la
mitad de su plantilla, aunque los cuadros de mando tendían a
estar completos; servicios, permisos y enfermedades podían dejar
compañías con sólo dos o tres hombres disponibles para la
instrucción diaria.
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Fusiles
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Berenguer
dejó escrito que entre fusiles y carabinas había una «gran
proporción de descalibrados».
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Ametralladoras
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Berenguer
afirmó que el material estaba frecuentemente incompleto o
defectuoso y que muchas máquinas dejaban de funcionar desde los
primeros disparos.
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Artillería
y munición
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El
propio alto comisario reconoció dificultades para mantener las
piezas y, especialmente, para el municionamiento.
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Aviación
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Berenguer
describió escasez y heterogeneidad de aparatos, munición
deficiente y problemas de repuestos; en Tetuán había pocos
aviones de diversos modelos, complicando el mantenimiento.
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Colt,
Campo-Giro, ganado y equipo de montaña
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Recuerdos posteriores de Emilio Mola, reproducidos por Luis E.
Togores: Colt que se encasquillaban, Campo-Giro problemáticas,
falta de reserva de munición, ganado de carga sin doma,
conductores inexpertos y menaje inadecuado para montaña.
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No estamos describiendo
pequeñas carencias de una unidad colonial periférica. Estamos
hablando de fallos elementales de generación de fuerza.
Un soldado que había disparado cinco cartuchos no estaba
instruido para una guerra de montaña. Era un hombre uniformado al
que la Administración había concedido la categoría jurídica de
soldado sin haberle proporcionado necesariamente la pericia
correspondiente. Puell señala además que la carencia de campos de
tiro y maniobras y la multiplicación de servicios internos
contribuían a esa bajísima instrucción.
Annual no
puede explicarse diciendo que «la tropa huyó». Antes hay que
preguntar qué había hecho el Estado para convertir a aquellos
reclutas en combatientes.
«La contestación es: muy poco»
Las unidades mantenían cuadros de mando mucho
más completos que sus plantillas de tropa.
El presupuesto era tan escaso que los gastos de personal absorbían
buena parte de los recursos y reducían lo disponible para
adiestramiento, armamento, campos de tiro y maniobras,
acuartelamientos e infraestructuras. Los proyectos reformistas solían
quedar mutilados por las restricciones financieras.
El gobierno de España sostenía un Ejército sin asignarle el presupuesto mínimo para la guerra que pretendía librar.
Un Protectorado barato: aquí está la responsabilidad política. Relato torticero para esconder la verdad.
El tan repetido argumento (relato) de que el Ejército español «gastaba demasiado en personal» resulta, como mínimo y por ser educado, es profundamente engañoso y miserable cuando se utiliza para explicar su atraso material. ¿Qué pretendía el gobierno, tener militares comiendo sobras y viviendo debajo de un puente?. ¿Qué quería el gobierno tener soldados de reemplazo en condiciones infrahumanas?.
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Lorenzo Domínguez Pascual. Ministro de Hacienda, gobierno Eduardo Dato 1920 |
«Una parte muy elevada del presupuesto se destinara a sueldos, alimentación, vestuario y sostenimiento»:
claro, por que el dinero que daba el gobierno era una miseria para mantener un ejército.
El Estado pretendía mantener un Ejército numeroso y enviarlo a combatir en África con un presupuesto incapaz de cubrir simultáneamente sus necesidades humanas y operativas.
La realidad documentada es bastante menos cómoda que el «relato»: soldados con una instrucción de tiro mínima, unidades muy por debajo de plantilla, fusiles descalibrados, ametralladoras defectuosas, escasez de municiones, dificultades de transporte, aviación insuficiente y graves carencias logísticas.
Podían existir —y existían— problemas estructurales y una organización ineficiente, pero convertir el gasto de personal en la explicación, es la mentira política. España quiso hacer política de potencia en Marruecos sin pagar el Ejército que esa política exigía; y quienes acabaron pagando esa contradicción fueron, literalmente, los hombres enviados a combatir.
Puell recuerda que los partidos con posibilidades de gobernar
solían prometer fortalecer el Ejército y ampliar su presupuesto,
pero las reformas llegaban al
Parlamento mutiladas o sencillamente no llegaban.
Sebastian Balfour recoge que, al preparar la campaña de 1920, los
comandantes de las tres zonas elaboraron sus necesidades; Berenguer
ya redujo las cifras antes de elevarlas a Madrid, y el Gobierno
volvió a recortarlas. Para fortificar las nuevas posiciones, los
mandos habían solicitado un millón de pesetas; Berenguer rebajó la
propuesta a 900.000; el Gobierno concedió finalmente unos 300.000. Madrid redujo nuevamente la
cantidad destinada a fortificar un territorio que se estaba ocupando
militarmente.
Tres años después resulta sencillo señalar que los blocaos eran
inadecuados, que estaban aislados, que carecían de agua o que no
podían apoyarse mutuamente.
Balfour considera completamente insuficientes los recursos puestos
a disposición de Berenguer y destaca ese sucesivo proceso de
reducción presupuestaria. Su estudio, publicado originalmente por
Oxford University Press, sigue siendo una de las obras académicas
fundamentales para comprender la relación entre la guerra de
Marruecos, la cultura militar y la política española.
Hay además una especie de «prueba del nueve» presupuestaria:
después de Annual apareció el dinero.
El estudio de María Araceli Casasola Balsells y Vicente Pérez
Chamorro, realizado a partir de los Presupuestos Generales y de la
legislación publicada en la Gaceta de Madrid, demuestra que
después de julio de 1921 el Gobierno comenzó a aprobar grandes
suplementos y créditos extraordinarios para la «Acción en
Marruecos»: decenas de millones para Artillería, Ingenieros,
campamentos, transportes, sanidad, remontas y otras necesidades. Sólo el crédito suplementario de 16 de agosto de 1921
superó los cien millones de pesetas y se dirigió casi íntegramente
al Ministerio de la Guerra.
Antes de Annual se economizó en prevención.
Después de Annual se gastó en reconstrucción. Y la diferencia se
pagó en vidas.
Es probablemente el argumento más potente
para hablar de responsabilidad de la clase política.
Hay también una dimensión más profunda. La guerra marroquí era
socialmente impopular y había generado enormes tensiones desde 1909.
Los trabajos de María Gajate muestran la intensidad con que las
campañas afectaron a la opinión pública y al debate político. La consecuencia fue que el Gobierno tenía incentivos
contradictorios: avanzar para cumplir su política de Protectorado,
pero contener simultáneamente gasto, bajas y movilización de
reservistas.
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| Semana Trágica Barcelona 1909 |
Eso explica parte del extraordinario peso adquirido por Regulares,
Policía Indígena y posteriormente el Tercio. Puell señala que en
la reorganización del Ejército de África de 1917 se dio prioridad
a las tropas indígenas; la Policía Indígena llegó a treinta mías
en 1921 y era utilizada también en operaciones militares. El recurso a tropas profesionales e indígenas era militarmente
lógico. Lo irresponsable era permitir que su eficacia ocultase la
insuficiencia del resto del sistema.
Berenguer: «Protectorado de
piojosos»
Dámaso Berenguer no era un general desconocedor de la guerra
marroquí. Había organizado Regulares, estudiado la guerra colonial
y publicado en 1918 La guerra en Marruecos (ensayo de una
adaptación táctica). María Gajate ha estudiado precisamente su
pensamiento sobre la guerra asimétrica y su admiración por el
modelo de Lyautey. Por tanto, cuando Berenguer describe las deficiencias materiales,
sabe de qué está hablando.
En Campañas en el Rif y Yebala, 1921-1922, obra publicada
en 1923 a partir de sus notas y documentos, habla explícitamente de
fusiles y carabinas con una gran proporción de piezas descalibradas,
ametralladoras incompletas y defectuosas y dificultades artilleras,
especialmente de municionamiento. También expone las graves
limitaciones de la aviación y del transporte.
Esto es muy importante para la cuestión de la responsabilidad
política porque elimina la excusa de la invisibilidad del problema.
Las deficiencias materiales no eran secretos descubiertos por
Picasso después de Annual. Existían y eran conocidas dentro del
sistema de mando.
El verdadero fallo fue sistémico:
- Un Gobierno que aprobaba la
progresión pero regateaba medios.
- Una Alta Comisaría que conocía
las carencias pero continuaba exigiendo la orden de expansión
- Un mando
de Melilla que cumplía órdenes del gobierno y falló en transformar éxitos obtenidos con escasa oposición, en
la expectativa de que se podía seguir avanzando sin pagar el precio
logístico correspondiente.
El Estado aceptó
una misión colonial ofensiva sin haber resuelto previamente la
financiación, la organización ni el modelo de fuerzas que exigía.
Los presupuestos eran absorbidos en gran medida por gastos
corrientes; las reformas quedaban mutiladas; y existen ejemplos
concretos de demandas operativas recortadas sucesivamente.
El éxito
inicial fue engañoso. Un avance logrado mediante pactos, sumisiones
y fuerzas indígenas no demostraba necesariamente que el territorio
estuviera militarmente controlado. Las posiciones dominaban a menudo
sólo el espacio alcanzado por su fuego y dependían de largas
comunicaciones vulnerables; Puell señala precisamente la capacidad
rifeña de infiltrarse, emboscar y atacar apoyos logísticos y la
dificultad española para controlar efectivamente el terreno mediante
posiciones aisladas.
Se conquistó territorio más rápidamente de lo que se podía
consolidar. No fue únicamente un error táctico, fue un error
político-estratégico.
El éxito territorial inicial se
convirtió en su propia justificación. Cada nueva posición permitía
pensar en la siguiente.
Ese mecanismo resulta todavía más grave si recordamos lo poco
instruida que estaba buena parte de la tropa. No puede pedirse a un
recluta que apenas ha utilizado su arma que actúe como infantería
colonial experimentada, soporte el aislamiento de una posición,
conserve la disciplina bajo cerco y ejecute una retirada en montaña
bajo presión enemiga. La investigación de Puell sobre la
instrucción previa hace insostenible cualquier explicación que
cargue primordialmente sobre la «calidad humana» de los soldados de
reemplazo.
Después llegó la investigación
El Expediente Picasso se convirtió en la gran fuente
judicial y militar sobre los acontecimientos de la Comandancia
General de Melilla. La documentación se conserva en el Archivo
Histórico Nacional y el estudio de María Rosa de Madariaga
reconstruye las causas y responsabilidades a través del propio
expediente y de la posterior Comisión parlamentaria.
El Parlamento abrió la cuestión de las responsabilidades
políticas, pero el proceso quedó sin culminar. La Comisión de
Responsabilidades fue reorganizada nuevamente en 1923 y el golpe de
Estado del 13 de septiembre interrumpió el procedimiento
parlamentario.
El
desastre que mostró la incapacidad del sistema de la Restauración
para gobernar eficazmente su política marroquí contribuyó también
a una crisis del propio sistema que terminó impidiendo que el
parlamentarismo cerrase políticamente la investigación sobre las
responsabilidades. La historiografía reciente sigue considerando
Annual un acontecimiento decisivo en el debilitamiento del régimen.
Conclusiones
El Estado mantuvo unidades
incompletas, tropas deficientemente instruidas, material desgastado y
presupuestos consumidos en buena medida por el sostenimiento
ordinario; a la vez, autorizó una
expansión territorial que exigía fortificaciones, transporte,
municiones y reservas que no había financiado suficientemente.
Un Gobierno puede decir «no hay dinero». Lo que no puede hacer
responsablemente es decir al mismo tiempo «no hay dinero» y «siga
usted avanzando».
Las limitaciones presupuestarias afectaban
estructuralmente a instrucción y material; y Berenguer dejó
testimonio del estado de armas y municionamiento.
También los generales sabían.
Berenguer sabía. Silvestre sabía que se adentraba cada vez más en
territorio hostil y que sus comunicaciones se alargaban. La pobreza
de medios explica la fragilidad del Ejército; no justifica que el
mando aceptase riesgos desproporcionados respecto a esos medios. Pero los generales avisaron. Un
general conoce mejor que el político la capacidad de sus
fuerzas, le corresponde ajustar operación, ritmo y objetivo a lo que
realmente puede sostener y deberían haber sido más incisivos con un gobierno que no daba medios.
Y la comparación presupuestaria posterior es devastadora. Annual
provocó inmediatamente créditos extraordinarios para artillería,
ingenieros, transportes, sanidad, ganado y otras necesidades.
Después del desastre de Annual, el gobierno si encontró
recursos para recuperar en meses lo que había perdido en días. La
pregunta que persigue a la Restauración es por qué esos
recursos sólo aparecieron después de que miles de hombres hubieran
muerto.
Fuentes académicas, tesis y libros.
Fernando Puell de la Villa, «El ejército español en vísperas
de Annual», Studia Historica. Historia Contemporánea,
vol. 39. Es el artículo académico de partida más importante. Estudia
justamente estructura orgánica, oficialidad, reclutamiento,
instrucción, táctica y armamento y concluye que esas deficiencias
fueron determinantes en el desastre.
Dámaso Berenguer, Campañas en el Rif y Yebala,
1921-1922. Notas y documentos de mi diario de operaciones,
1923. Fuente primaria imprescindible.
El Expediente Picasso. El Archivo
Histórico Nacional conserva su documentación y existen ediciones
oficiales y estudios académicos contemporáneos sobre ella.
María Rosa de Madariaga, «El desastre de Annual a través del
Expediente Picasso y de la Comisión de Responsabilidades del
Congreso». Muy útil para conectar el desastre militar con la
cuestión política y parlamentaria de las responsabilidades.
Sebastian Balfour, Deadly Embrace: Morocco and the
Road to the Spanish Civil War / Abrazo mortal.
Obra fundamental para relacionar guerra colonial, sociedad, política
y transformación del Ejército de África. Es especialmente útil
para el argumento sobre la insuficiencia de recursos asignados a
Berenguer y los recortes de las peticiones para la campaña de 1920.
La edición académica original fue publicada por Oxford University
Press en 2002.
María Gajate Bajo, «Dámaso Berenguer y sus lecciones sobre
la guerra asimétrica en el Norte de Marruecos (1918-1923)».
Importantísima para no presentar a Berenguer como un ignorante.
Muestra un general que estudiaba la guerra marroquí, conocía a
Lyautey y había construido una reflexión doctrinal propia.
María Gajate Bajo, «El Protectorado, las campañas
hispano-marroquíes y la opinión pública (1902-1923)».
Fundamental para explicar por qué Marruecos era un problema político
y no sólo militar, y por qué la relación entre bajas,
reclutamiento, opinión pública y decisiones gubernamentales
condicionaba cualquier política colonial.
María Araceli Casasola Balsells y Vicente Pérez Chamorro, «El
gasto público por la “Acción en Marruecos” tras el Desastre de
Annual (1921-1922)». Es la fuente especializada que recomiendo
para convertir el argumento presupuestario en evidencia
cuantificable. Trabaja con legislación y presupuestos y permite
comprobar la magnitud de los créditos extraordinarios inmediatamente
posteriores al desastre.
Guillermo López Rodríguez, Procesos de cambio
militar en el Ejército de Tierra español, tesis
doctoral, Universidad de Granada, 2023. Su
investigación doctoral incluye el caso de la transformación
producida por la guerra de Marruecos. Su artículo específico sobre innovación militar sostiene que
Annual actuó como un «shock estratégico» que obligó al Ejército
a modificar doctrina, organización, procedimientos y tecnología
entre 1921 y 1927.
Pablo La Porte, El Desastre de Annual y la crisis de
la Restauración en España (1921-1923), tesis doctoral,
Universidad Complutense. Continúa siendo una referencia
importante para enlazar Annual con la crisis política de la
Restauración y aparece habitualmente utilizada por la historiografía
académica posterior sobre opinión pública y Marruecos.
Alfonso Iglesias Amorín, cuya tesis doctoral estudió la
memoria de las guerras de Marruecos en España, es especialmente útil
para comprender cómo se construyeron las imágenes del soldado, del
enemigo y de las campañas.
Juan Pando, Historia secreta de Annual.
Sigue siendo una obra muy útil por la cantidad de documentación y
correspondencia que maneja y reproduce.
Stanley G. Payne, Los militares y la política en la
España contemporánea/moderna. Resulta útil para la
dimensión político-militar y es una de las obras que transmiten la
frase atribuida a Berenguer sobre el «Protectorado de piojosos».
Luis E. Togores, Millán Astray, legionario.
https://revistas.usal.es/uno/index.php/0213-2087/article/view/28067?utm_source=chatgpt.com
Abrazo mortal: De la guerra colonial a la Guerra Civil en España y
Marruecos (1909-1939) - DOKUMEN.PUB
https://dokumen.pub/abrazo-mortal-de-la-guerra-colonial-a-la-guerra-civil-en-espaa-y-marruecos-1909-1939.html?utm_source=chatgpt.com
Dámaso Berenguer y sus lecciones sobre la guerra asimétrica en el
Norte de Marruecos (1918-1923) | Revista Universitaria de Historia
Militar
https://mail.ruhm.es/index.php/RUHM/article/view/863?utm_source=chatgpt.com
Mientras-la-patria-existe-7
https://reader.digitalbooks.pro/content/preview/books/120614/book/OEBPS/Text/Mientras-patria_09.html?utm_source=chatgpt.com
Togores Luis E Millan Astray Legionario | PDF | Francisco franco |
guerra civil Española
https://es.scribd.com/document/168298712/82771050-Togores-Luis-E-Millan-Astray-Legionario?utm_source=chatgpt.com
El Protectorado, las campañas hispano-marroquíes y la opinión
pública (1902-1923) | Revista Universitaria de Historia Militar
https://www.ruhm.es/index.php/RUHM/article/view/519?utm_source=chatgpt.com
Factores del Desastre de Annual en 1921 | PDF | España | Batallón
https://es.scribd.com/document/830262271/Ejercito-Espanol-en-Visperas-de-Annual?utm_source=chatgpt.com
Campañas en el Rif y Yebala, 1921-1922: notas y documentos de mi
diario de ... - Dámaso Berenguer - Google Books
https://books.google.com/books/about/Campa%C3%B1as_en_el_Rif_y_Yebala_1921_1922.html?id=bVP_wAEACAAJ&utm_source=chatgpt.com
Annual 1921: El desastre que transformó España | PDF | Marruecos |
España
https://es.scribd.com/document/856226797/Annual-1921-Dossier-StudiaHistorica-VVAA?utm_source=chatgpt.com
Pistola semiautomática Astra Modelo 1921 — pieza del mes de
Octubre
https://armia-eibar.eus/es/colecciones/piezas/astra_modelo_1921?utm_source=chatgpt.com
Le Grimh
https://grimh.org/index.php?catid=11&id=93%3Acuestion-marroqui&lang=fr&option=com_content&view=article&utm_source=chatgpt.com
Sources | Deadly Embrace: Morocco and the Road to the Spanish Civil
War | Oxford Academic
https://academic.oup.com/book/47359/chapter-abstract/422417532?utm_source=chatgpt.com
El gasto público por la "Acción en Marruecos" tras el
Desastre de Annual (1921-1922) | Documentos - Universidad Pablo de
Olavide
https://investiga.upo.es/documentos/5eb2892729995203e241017f?utm_source=chatgpt.com
Colaboración | 30 de junio de 1911: Los Regulares de Marruecos
https://elfarodeceuta.es/junio-1911-regulares-marruecos/?utm_source=chatgpt.com
A Cien Años de Annual. La Guerra de Marruecos - (JGC) -
PDFCOFFEE.COM
https://pdfcoffee.com/a-cien-aos-de-annual-la-guerra-de-marruecos-jgc-2-pdf-free.html?utm_source=chatgpt.com
Militares y política en España moderna | PDF | España | Napoleón
https://es.scribd.com/document/260467263/Los-Militares-y-La-Politica-en-Stanley-Georges-Payne?utm_source=chatgpt.com
PARES | Archivos Españoles
https://pares.mcu.es/ParesBusquedas20/catalogo/description/6918366?utm_source=chatgpt.com
Documentos Elecciones 28 de junio de 1931 - Congreso de los Diputados
https://www.congreso.es/cem/docs28061931?utm_source=chatgpt.com
Spain and Morocco: from the Disaster of Annual to Primo de Rivera’s
dictatorship (1921-1930). Coordinated by Rocío Velasco de Castro. An
Introduction | Hispania Nova
https://e-revistas.uc3m.es/index.php/HISPNOV/en/article/view/6473?utm_source=chatgpt.com
(PDF) El gasto público por la "Acción en Marruecos" tras
el Desastre de Annual (1921-1922)
https://www.researchgate.net/publication/288831815_El_gasto_publico_por_la_Accion_en_Marruecos_tras_el_Desastre_de_Annual_1921-1922?utm_source=chatgpt.com
Campañas en el Rif y Yebala, 1921-1922: notas y documentos de mi
diario de ... - Dámaso Berenguer - Google Books
https://books.google.com/books?id=uCVXAAAAMAAJ&utm_source=chatgpt.com
El desastre de Annual a través del Expediente Picasso y de la
Comisión de Responsabilidades del Congreso | Documentación de las
Ciencias de la Información
https://revistas.ucm.es/index.php/DCIN/article/view/81554?utm_source=chatgpt.com