domingo, 30 de agosto de 2026

Políticos españoles, sus intereses empresariales en África y beneficios derivados de la expansión colonial y los conflictos, 1900-1930

Políticos españoles, entre 1900 y 1930, estuvieron simultáneamente vinculados a empresas africanas y a la política, sobre todo en la minería del Rif y, al final del periodo, en la explotación forestal de la Guinea continental española.

Los «políticos» que se citan ejercieron mandato parlamentario, ministerial, gubernativo, municipal de primer nivel u otra responsabilidad política relevante entre 1900 y 1930, aunque su actividad empresarial africana fuese anterior o posterior a un cargo concreto dentro de ese intervalo. Este criterio permite incluir, por ejemplo, a Juan Antonio Güell, empresario colonial desde 1908 y alcalde de Barcelona en 1930, o a Horacio Echevarrieta, diputado durante la Restauración y empresario que exploró oportunidades mineras en el Rif en 1921. 

El caso fundamental es la «Compañía Española de Minas del Rif (CEMR)». Su accionariado y entorno directivo reunieron a miembros de la élite empresarial y a políticos liberales de primer nivel. La documentación más sólida sitúa entre ellos a Álvaro de Figueroa, conde de Romanones; Gonzalo Figueroa; Rodrigo Figueroa; Juan Antonio Güell y López, y, con grados de evidencia distintos, Manuel Portela Valladares y Miguel Villanueva y Gómez. En Guinea aparece otro caso relevante: Ramón Albó Martí, diputado y dirigente financiero catalán integrado en el consejo de la Compañía Nacional de Colonización Africana, ALENA. Todo en las fuentes que se relacionan al final de esta entrada.

Determinados patrimonios privados obtuvieron seguridad política, reconocimiento de concesiones, continuidad de las explotaciones, infraestructuras y un marco colonial favorable financiados o garantizados por el Estado. El ejemplo más claro es Romanones.

La relación entre las minas y la guerra de 1909 es especialmente significativa. Fuentes diplomáticas francesas estudiadas por Antonio Escudero indican que el Gobierno español autorizó la reanudación de los trabajos mineros en mayo de 1909 después de presiones del grupo vinculado a la CEMR; poco después los trabajos quedaron protegidos por tropas españolas. 

La escritura de constitución de la CEMR es una pieza esencial. Según el Registro Mercantil de Madrid citado por una investigación reciente, el capital inicial era de seis millones de pesetas y se distribuía entre Clemente Fernández, 29 %; Enrique Macpherson, 28 %; el grupo G. y A. Figueroa, 25 %; y Juan Antonio Güell, 18 %. La fuente primaria no incluye a Miguel Villanueva como accionista; las investigaciones recientes concluyen que ejerció la presidencia entre 1908 y 1909 sin acciones y sin retribución. 

En la Guinea continental española, el patrón fue diferente. Durante la década de 1920, la ocupación militar efectiva del territorio, la reorganización administrativa y la normativa forestal de 1926 facilitaron la entrada de capital financiero peninsular. ALENA, constituida en 1929, se convirtió en una de las grandes sociedades coloniales, agregando concesiones forestales y diversificando su actividad hacia madera, agricultura, comercio, transporte y financiación. En su consejo estaba Ramón Albó Martí, diputado a Cortes en 1907 y 1923 y presidente del Banco de Cataluña. 

En el Sáhara Español/Río de Oro hubo factorías comerciales, actividad pesquera, navegación y progresiva ocupación de Cabo Juby y Cabo Blanco, pero en las fuentes consultadas no se ha encontrado un político español de 1900-1930 cuyo patrimonio empresarial sahariano y beneficio derivado de conflicto pueda documentarse con un nivel comparable al de Romanones o Albó. Villa Cisneros seguía teniendo durante buena parte del periodo una dimensión muy reducida, ligada históricamente a una factoría comercial; España ocupó Cabo Juby en 1916 y la costa occidental de Cabo Blanco en 1920. 

Romanones constituye el caso más sólido; Gonzalo Figueroa y Juan Antonio Güell tienen participación empresarial muy bien acreditada, aunque la conexión entre sus beneficios individuales y la guerra es menos directa; Rodrigo Figueroa también presenta una conexión empresarial clara; Ramón Albó es un caso sólido de aprovechamiento empresarial del orden colonial guineano. Portela Valladares aparece repetidamente en la historiografía como vinculado al núcleo de la CEMR. Villanueva y Horacio Echevarrieta también tuvieron relaciones empresariales directas con África.


Políticos y sus intereses empresariales en la expansión colonial y conflictos, 1900-1930

Álvaro de Figueroa y Torres, conde de Romanones — caso de mayor relevancia

Romanones, nacido en 1863, fue simultáneamente uno de los principales dirigentes del Partido Liberal y un importante hombre de negocios. Fue alcalde de Madrid, ministro en numerosas ocasiones, presidente del Congreso, presidente del Consejo de Ministros en 1912, 1915 y 1918 y presidente del Senado en 1923. Las propias fuentes parlamentarias lo describen como «propietario y hombre de negocios».

Su relación con las minas del Rif es inequívoca. La casa familiar G. y A. Figueroa, correspondiente a Gonzalo y Álvaro Figueroa, entró en el negocio minero antes de la constitución definitiva de la CEMR. María Rosa de Madariaga documenta la intervención de sus técnicos en las concesiones de Guelaya y Antonio Escudero recoge la adquisición por Romanones de derechos mineros por unas 260.000 pesetas. En julio de 1908 el grupo G. y A. Figueroa recibió el 25 % del capital fundacional de la CEMR, según la escritura conservada en el Registro Mercantil de Madrid.

El aspecto más importante es la relación con el Estado. Escudero reproduce documentación diplomática de 1909 según la cual las autoridades españolas autorizaron la continuación de los trabajos tras presiones del grupo empresarial. La investigación concluye que el Estado ayudó primero a consolidar los derechos mineros y posteriormente proporcionó protección política y militar. El grupo presionó para no perder el capital invertido; poco después de reanudarse las obras se produjo el ataque de julio de 1909 contra trabajadores e instalaciones que abrió una fase crítica de la campaña de Melilla.

Existía un interés patrimonial de Romanones, ese interés fue protegido mediante decisiones estatales y el resultado permitió conservar una inversión que de otro modo estaba amenazada.

Romanones redujo al máximo su implicación directa en la empresa en 1909, en plena polémica pública, pero investigaciones basadas en la estructura accionarial indican que continuó percibiendo dividendos a través de las acciones del grupo G. y A. Figueroa. La historiografía reciente puntualiza, a la vez, que las mayores ganancias de la CEMR llegarían para generaciones posteriores de accionistas.

Gonzalo Figueroa y Torres, conde de Mejorada del Campo y duque de las Torres

Gonzalo era hermano de Romanones y senador entre finales del siglo XIX y 1921. El Archivo del Senado conserva su expediente parlamentario. La razón social G. y A. Figueroa era precisamente la estructura familiar vinculada a Gonzalo y Álvaro que participó en el negocio minero rifeño. 

La escritura fundacional atribuye un 25 % conjunto a G. y A. Figueroa. Lo que no permite establecer ese documento es qué parte económica efectiva correspondía personalmente a cada hermano.

Su patrimonio familiar se benefició del mismo mecanismo de seguridad concedido a la CEMR: reconocimiento y consolidación de los derechos, continuación de los trabajos y protección militar.

Rodrigo de Figueroa y Torres, duque de Tovar

Rodrigo, tercer hermano de la misma familia política y empresarial, fue también senador; su expediente se conserva en el Archivo del Senado. 

Madariaga lo encuentra entre los solicitantes o titulares relacionados con derechos mineros en el área de Guelaya y Escudero lo sitúa dentro del grupo de accionistas y propietarios ligados a la CEMR. Ello confirma una participación empresarial colonial.

La principal limitación es contable: en la escritura fundacional que desglosa los grandes grupos inversores no aparece un paquete individual identificado como «Rodrigo Figueroa». Es posible que algunos de sus intereses quedasen integrados en estructuras familiares o societarias, pero esa reconstrucción exige seguir los libros de accionistas y las transmisiones posteriores.

Juan Antonio Güell y López, conde de Güell y posteriormente marqués de Comillas

Juan Antonio Güell fue ante todo empresario y aristócrata, pero llegó a ejercer una responsabilidad política como alcalde de Barcelona en 1930.

Su participación empresarial es de las mejor documentadas del conjunto. La escritura constitutiva de 1908 le atribuía un 18 % del capital inicial de la CEMR.

Madariaga documenta además a Güell entre los interesados en concesiones mineras y señala su relación con otras iniciativas colonizadoras. La CEMR de la que era gran accionista fue una de las beneficiarias directas de las decisiones adoptadas en 1909 para permitir que continuasen los trabajos bajo protección española.

Ramón Albó Martí — caso guineano

Albó fue abogado, político conservador/catalanista y diputado a Cortes. El Congreso registra su elección por Barcelona en 1907 y 1923; también desempeñó cargos públicos relacionados con la administración penitenciaria. Paralelamente desarrolló una importante actividad financiera.

En 1929 aparece integrado en el núcleo financiero de ALENA, Compañía Nacional de Colonización Africana, sociedad dedicada principalmente a la explotación y comercialización de madera en la Guinea continental española, aunque su actividad colonial se extendía a plantaciones agrícolas, comercio, servicios financieros y transportes. La investigación de Henar Pascual Ruiz-Valdepeñas y Juan Carlos Guerra Velasco identifica a Albó como presidente del Banco de Cataluña y miembro del consejo de administración de ALENA, junto a Carlos Maristany, Eduardo Recasens y Eduardo Buxaderas.

El patrimonio territorial que permitió crecer a ALENA provenía de una acumulación previa de concesiones. Antes de constituirse formalmente en 1929, tres de sus futuros accionistas obtuvieron 28.500 hectáreas en Río Campo, junto a la frontera con Camerún; en 1930 se incorporaron otras 2.500 hectáreas. La empresa fue convirtiéndose en la sociedad colonial dominante del territorio.

El contexto político es determinante. La historiografía sobre Guinea documenta que durante los años veinte se completó la penetración militar efectiva en buena parte del continente guineano y que la legislación forestal impulsada desde 1926 abrió grandes oportunidades al capital peninsular. La administración colonial creó el marco de concesiones, infraestructuras y disponibilidad de trabajo que permitía la acumulación empresarial.

ALENA se benefició claramente del sistema colonial resultante de la ocupación efectiva y del régimen concesional.

Manuel Portela Valladares

Portela Valladares fue abogado, diputado, gobernador y ministro durante la monarquía, antes de alcanzar después responsabilidades aún mayores durante la Segunda República. 

Pablo Díaz Morlán y trabajos posteriores lo incluyen dentro del conjunto de políticos liberales asociados al entorno de la CEMR, junto a Romanones, Villanueva, González Hontoria y los hermanos Figueroa. La historiografía secundaria también le atribuye acciones en Minas del Rif.

Portela no está entre los cuatro grandes bloques de la escritura fundacional de 1908. Esto no excluye que adquiriera acciones después —la compañía tuvo numerosas ampliaciones y transferencias—, pero impide tratar su participación económica individual al mismo nivel que Romanones o Güell.

Miguel Villanueva y Gómez

Villanueva es uno de los casos más importantes, fue un destacado dirigente liberal y llegó a presidir la CEMR entre 1908 y 1909. También desempeñó diversas carteras ministeriales y presidió el Congreso.

Las fuentes diplomáticas y la historiografía sí lo sitúan realizando presión política en favor de la reanudación de las actividades mineras durante la crisis de 1909. Díaz Morlán considera decisiva su campaña política para conseguir que Maura autorizase el trabajo de la CEMR bajo protección de tropas 

Villanueva no era socio capitalista ni de la CEMR ni del Sindicato Español de Minas del Rif y no cobró remuneración por presidir la compañía. La escritura fundacional confirma que no tenía acciones. En junio de 1909 dimitió de la presidencia y de sus responsabilidades empresariales; años después utilizó esa renuncia para responder a las acusaciones periodísticas.

Por consiguiente, es correcto afirmar que Villanueva favoreció políticamente intereses empresariales privados y que ocupó una presidencia corporativa, pero no hay pruebas que indiquen que se enriqueciera personalmente con la guerra.

Horacio Echevarrieta Maruri

Echevarrieta fue simultáneamente empresario, industrial y diputado durante la Restauración por el partido Conjunción Republicano-Socialista. . La Real Academia de la Historia lo clasifica expresamente como empresario y diputado en Cortes.

Existe documentación primaria extraordinariamente útil sobre su interés minero en África. Un estudio publicado por el CSIC analiza un informe inédito realizado por un explorador contratado por Echevarrieta en 1921 para buscar minas de hierro en el Rif central, en una zona que todavía escapaba al control efectivo del Ejército colonial español.

Esto acredita una inversión especulativa privada directamente condicionada por la guerra y la expansión territorial española. Pero no acredita que la exploración desembocase en una concesión rentable ni que Echevarrieta se enriqueciese gracias a Annual o a la prolongación de la guerra. De hecho, su conocida intervención posterior en la negociación de los prisioneros españoles responde a otra lógica y no constituye por sí misma un negocio privado.

Otros personajes con intereses empresariales no suficientemente probados

La bibliografía relaciona con el universo de la CEMR a Manuel González Hontoria, Alfonso Gómez Jordana, Tomás de Zubiría, Alejandro Gandarias y otros miembros de las élites político-empresariales. Existen buenos indicios y, en algunos casos, participaciones empresariales conocidas, pero no se han obtenido para todos ellos simultáneamente una secuencia primaria completa de «cargo político + acciones/concesión africana + beneficio relacionado con conflicto».

El caso de Alfonso XIII requiere todavía mayor prudencia. Parte de la historiografía ha planteado su influencia decisiva en las inversiones marroquíes y existe una larga tradición de acusaciones sobre supuestas participaciones ocultas o testaferros. Sin embargo, su nombre no aparece en la escritura fundacional de la CEMR. No debe presentarse como accionista probado sin documentación patrimonial adicional.

También merece una investigación monográfica Juan March Ordinas, dada su actividad económica relacionada con el comercio norteafricano y su posterior entrada en la política parlamentaria; la consulta realizada no ha permitido cerrar con fuentes primarias suficientemente sólidas la cadena concreta entre concesión o negocio africano, mandato político y beneficio obtenido de un conflicto.


¿Cómo se produjo el beneficio colonial y bélico?

  • Concesiones obtenidas antes de controlar militarmente el territorio. En el Rif, empresarios españoles adquirieron desde 1907 derechos sobre ricos yacimientos de hierro y otros minerales en un territorio cuya soberanía efectiva era disputada. Los primeros acuerdos se relacionaron con Bu Hamara, mientras los interesados buscaron posteriormente que el sultán marroquí reconociera jurídicamente los derechos. El Ministerio de Estado español participó en esas gestiones diplomáticas. Madariaga remite para este proceso a documentación del antiguo Ministerio de Asuntos Exteriores, sección política de Marruecos, entre otros fondos.
  • Conversión de derechos precarios en activos empresariales. En 1908, aquellos derechos se integraron en una compañía con seis millones de pesetas de capital nominal y accionistas pertenecientes a importantes grupos financieros, aristocráticos y políticos. Una concesión insegura adquirida en territorio no pacificado pasaba así a formar parte del balance patrimonial de una sociedad española cuyo mantenimiento tenía consecuencias políticas.
  • Presión sobre el Gobierno para reanudar operaciones. La correspondencia diplomática francesa utilizada por Escudero es una de las fuentes más explícitas: en mayo de 1909 atribuía la autorización gubernamental para continuar los trabajos a las presiones del grupo empresarial. Otro informe consideraba que la capacidad política del círculo de Romanones, Comillas y Villanueva condicionaba la acción estatal.
  • Socialización del coste de seguridad. Una vez amenazadas las explotaciones, la protección correspondía a las fuerzas españolas. La historiografía de Díaz Morlán, resumida y discutida en trabajos recientes, considera que la presión política de Villanueva consiguió que la CEMR pudiera trabajar bajo protección de tropas españolas. Este es uno de los mecanismos más claros de transferencia de riesgo: el capital permanecía privado y la seguridad territorial pasaba a ser una función estatal.
  • Ocupación territorial y explotación económica se retroalimentaban, pero no de manera lineal. La Cámara de Comercio de Melilla y grupos empresariales demandaban mayor seguridad; los informes franceses interpretaron las minas como una importante motivación para el avance. Pero la resistencia rifeña convertía esa protección en operaciones militares cada vez mayores. La relación causal existe, aunque no autoriza a afirmar que las guerras de Marruecos fuesen exclusivamente «guerras de las minas».
  • El beneficio principal fue de largo plazo. La guerra de 1909 no produjo inmediatamente una edad dorada de la CEMR. La inseguridad frenó inversiones y provocó interrupciones. El beneficio derivó de que la presencia española acabó garantizando un marco territorial y jurídico dentro del cual podía explotarse y exportarse el mineral. Romanones siguió recibiendo dividendos de su estructura familiar.

La tabla revela la distinción esencial: Romanones es el único de los principales casos para el que esta investigación ha encontrado conjuntamente inversión directa, intervención estatal favorable y evidencia explícita de dividendos personales o familiares. En Güell y Gonzalo Figueroa la inversión es indiscutible, pero la contabilidad individual y la atribución del beneficio a la guerra requieren más documentación. En Albó el beneficio procede sobre todo del régimen colonial. Villanueva y Echevarrieta no pueden clasificarse, con la evidencia actual, como beneficiarios financieros de la guerra.


Cronología de acontecimientos clave

La cronología siguiente combina los principales hitos empresariales con las fases de expansión colonial y conflicto documentadas en las fuentes. Las fechas fundamentales —derechos mineros de 1907, constitución de la CEMR en 1908, crisis y guerra de 1909, exploración de Echevarrieta en 1921 y expansión empresarial guineana desde 1926-1929— proceden de documentación mercantil, diplomática y administrativa utilizada por la historiografía especializada.






















La conclusión histórica más robusta es, por tanto, más precisa que la expresión genérica «políticos que se enriquecieron con la guerra»: Entre 1900 y 1930 existió una superposición demostrable entre élites políticas españolas y capital colonial; en Marruecos, el Estado empleó poder diplomático y militar para proteger explotaciones privadas en las que participaban destacados políticos; en Guinea, la ocupación y regulación colonial facilitaron la acumulación empresarial de sociedades vinculadas a políticos y financieros. El enriquecimiento personal directamente causado por las guerras puede demostrarse sólo en una parte de esa red y, salvo en casos como el flujo de dividendos de Romanones, requiere todavía más investigación archivística antes de formular acusaciones individuales concluyentes.


Fuentes primarias, bibliografía académica y prensa contemporánea

  • Registro Mercantil de Madrid, tomo 53, Libro de Sociedades, fols. 2347 y siguientes — [ES]. Es probablemente la fuente individual más importante para la primera CEMR: contiene la documentación constitutiva que permite establecer un capital inicial de seis millones de pesetas y reconstruir los cuatro bloques fundadores: Fernández, Macpherson, G. y A. Figueroa y Güell.
  • Antiguo Archivo del Ministerio de Estado/Archivo del Ministerio de Asuntos Exteriores, Marruecos, Sección Política, serie H, vol. 2543 — [ES]. Madariaga utiliza esta documentación para reconstruir las gestiones realizadas ante el sultán y las autoridades españolas en relación con los derechos mineros.
  • Archivo General de la Administración, Fondo África / Dirección General de Marruecos y Colonias — [ES].
  • Gaceta de Madrid — [ES]. El seguimiento de las concesiones forestales guineanas exige consultar disposiciones y adjudicaciones publicadas, entre otras fechas, el 22 y 25 de marzo de 1928, julio de 1928, febrero de 1930 y septiembre de 1930.
  • Archivo del Senado y Archivo del Congreso de los Diputados — [ES]. Son fuentes primarias para determinar quién puede calificarse propiamente como político. Existen expedientes digitalizados de Álvaro, Gonzalo y Rodrigo Figueroa y fichas electorales de Ramón Albó.
  • Correspondencia diplomática francesa sobre Marruecos — [FR]. Esencial para investigar el problema de la influencia empresarial porque los diplomáticos franceses describían internamente las presiones ejercidas en Madrid y las motivaciones que atribuían a las decisiones españolas de 1909.
  • Antonio Escudero Gutiérrez, «Las minas de Guelaya y la Guerra del Rif», Pasado y Memoria. Revista de Historia Contemporánea, 13, 2014, pp. 329-336 — [ES]. Es una de las mejores síntesis breves para la relación entre intereses mineros, decisiones gubernamentales y guerra.
  • Pablo Díaz Morlán, Empresarios, militares y políticos. La Compañía Española de Minas del Rif (1907-1967), Marcial Pons / Universidad de Alicante, 2015 — [ES]. Es la monografía de referencia para CEMR. La recepción académica destaca precisamente su integración de historia empresarial, militar y política.
  • Víctor Morales Lezcano, «Las minas del Rif y el capital financiero peninsular: 1906-1930», Moneda y Crédito, 135, 1975, pp. 61-79 — [ES]. Trabajo clásico sobre la estructura del capital minero y financiero.
  • María Rosa de Madariaga, «Melilla y la fiebre minera en el primer cuarto del siglo XX» — [ES]. Estudio fundamental para reconstruir las concesiones de 1907, la actuación del Ministerio de Estado, la familia Figueroa, Güell y los numerosos peticionarios de derechos mineros alrededor de Melilla.
  • Emilio López-Jimeno Carrasco, «La formación de la Compañía Española de Minas del Rif. Abril 1907-junio 1908», en El patrimonio geológico y minero. Identidad y motor de desarrollo, Instituto Geológico y Minero de España, 2019 — [ES].
  • Juan Rhalizani Palacios, estudio sobre Miguel Villanueva en Aportes, n.º 117, 2025 — [ES]. Muy útil porque reevalúa el estado de la cuestión, regresa a la escritura mercantil y demuestra que Villanueva no era accionista ni cobraba por presidir CEMR. También recoge el dato de que Romanones siguió recibiendo dividendos a través del grupo G. y A. Figueroa.
  • Henar Pascual Ruiz-Valdepeñas y Juan Carlos Guerra Velasco, «Civilizando la selva: capital, espacio y negocio forestal en la antigua Guinea continental española, c. 1926-1936», Historia Agraria, 72, 2017, pp. 135-166 — [ES].
  • Xurx M. Ayán Vila y Sonia García Rodríguez, «Cartas Marruecas: cábalas financieras y cábilas rifeñas en el archivo de la Casa Larrinaga-Echevarrieta», Revista de Dialectología y Tradiciones Populares, LXXI, 1, 2016, pp. 75-100 — [ES].
  • Un documento especialmente importante es la nota publicada por El País el 23 de junio de 1909, posteriormente invocada por el propio Villanueva, en la que comunicaba su dimisión de la presidencia y de toda responsabilidad en CEMR. El asunto reapareció en El Liberal, 8 de enero de 1926, durante una nueva polémica pública sobre su relación con las minas. (Existió en Madrid otro diario llamado El País, definido como «diario republicano y progresista», cuyo primer número apareció el 22 de junio de 1887 y que se publicó hasta 1921).

domingo, 23 de agosto de 2026

El Ejército al que el gobierno de España ordenó conquistar el Rif sin darle los medios para hacerlo

General Dámaso Bereguer,
fundador de las Fuerzas Regulares.
Fernando Puell de la Villa, en uno de los estudios académicos más sólidos publicados con motivo del centenario de Annual, concluye que la estructura orgánica, la doctrina, la capacitación operativa y el armamento del Ejército español fueron factores determinantes tanto en la planificación defectuosa de la campaña del Rif oriental como en el desplome posterior de la Comandancia General de Melilla. 

Sebastian Balfour llega por otro camino a una conclusión similar: los recursos puestos a disposición de Berenguer eran inadecuados para la misión encomendada y, aun después de que el alto comisario redujera las peticiones de sus subordinados, el Gobierno volvió a recortarlas.

No es que los políticos españoles de 1919-1921 «olvidaran» al Ejército de África. Madrid sabía bien en qué condiciones combatía su Ejército y, pese a ello, sostuvo objetivos político-militares que excedían los medios que estaba dispuesto a proporcionar. Eso es bastante más grave que el simple abandono por ignorancia.

El gobierno español quiso hacer una política imperial sin asumir plenamente el coste económico, militar y social de una política imperial. Quiso territorio, pero temió las bajas; quiso avances, pero regateó fortificaciones, instrucción, municiones, transportes y material; quiso un Ejército eficaz, pero se resistió a reformarlo. Annual no nació únicamente en Annual. Llevaba años presupuestándose.

Berenguer en medio de un combate y ante la falta de municiones, exclamó: "Esto es un protectorado de piojosos".

La responsabilidad política fue enorme. El general Berenguer evidentemente conocía las deficiencias; Silvestre y sus estados mayores conocían, las limitaciones logísticas y tácticas; los mandos aceptaron ocupar y mantener un sistema de posiciones extremadamente extendido. Puell insiste precisamente en esa combinación de deficiencias estructurales y errores de planificación.

Madrid olvidó a su Ejército; lo administró mal, lo financió de forma inadecuada y le pidió más de lo que había querido hacerlo capaz de dar. 


Qué quería realmente el gobierno en Marruecos

General Manuel Fernández
Silvestre.
Tras la Primera Guerra Mundial se reactivó la voluntad española de consolidar territorialmente el Protectorado. Berenguer, nombrado alto comisario en 1919, abordó primero el gran problema occidental de la Yebala y Raisuni; en 1920 la operación culminó, entre otros avances, con la ocupación de Xauen. María Gajate ha subrayado que Berenguer era un conocedor de la guerra colonial: había reflexionado sobre ella desde antes de ser alto comisario, conocía la experiencia francesa y admiraba particularmente el método de Lyautey.

Al mismo tiempo, Manuel Fernández Silvestre recibió la Comandancia General de Melilla y articuló su penetración hacia el oeste. Su objetivo último era inequívoco: alcanzar Alhucemas, centro geográfico y político del Rif que seguía fuera del control efectivo español. El plan de avance en la zona oriental fue tratado con Berenguer y contó con aprobación desde Madrid; los éxitos aparentemente fáciles de 1920 reforzaron la impresión de que podía continuarse la penetración.

El Gobierno ordenó la ocupación progresiva y había autorizado que Silvestre continuara penetrando en el Rif oriental. A finales de 1920 y comienzos de 1921 el objetivo era enlazar, en último término, la penetración de Melilla con la zona occidental mediante la conquista o sometimiento del espacio de Alhucemas.

España tenía una estrategia territorial ofensiva, pero no había construido previamente el instrumento militar que esa estrategia exigía. No había permitido mantener un ejército moderno y dotado para esta misión.

No se trataba sólo de tener hombres. Se necesitaban unidades instruidas, reservas, carreteras y pistas, aguadas, fortificaciones, transmisiones, transporte automóvil y de ganado, depósitos escalonados, artillería fiable, munición suficiente y capacidad para sostener posiciones aisladas en terreno montañoso. Precisamente los aspectos organizativos, tácticos y materiales que Puell identifica como deficientes. Todo esto no había sido organizado porque el gobierno no dotó de medios al ejército.

Eduardo Dato e Iradier.
Presidente del Consejo de Ministros 1920. 
Además había otro condicionante político decisivo: Marruecos constituía un asunto extraordinariamente tóxico para la opinión pública española «Políticamente incorrecto». Las campañas de 1909 y 1921 fueron momentos culminantes de movilización social y política, y la prensa participó activamente tanto en la contestación como en la legitimación de la presencia española. María Gajate ha mostrado hasta qué punto Marruecos condicionó la opinión pública; Alfonso Iglesias Amorín ha estudiado asimismo cómo la imagen de aquellas guerras afectó a la percepción social del Ejército y del Protectorado.

De ahí surge una paradoja política muy importante: los gobiernos querían progresar en Marruecos, pero procuraban que esa progresión costara poco dinero y, sobre todo, pocos soldados peninsulares muertos. Esa tensión ayuda a explicar la creciente dependencia de tropas indígenas y, desde 1920, de una fuerza profesional como el Tercio de Extranjeros.


El Ejército que se mandaba a combatir

Aquí la documentación es demoledora:

Problema

Qué permite afirmar la documentación


Instrucción del soldado

Puell documenta que, tras unas diez semanas dedicadas fundamentalmente a marchar con el fusil, un recluta podía dedicar una sola mañana a disparar cinco cartuchos antes de la jura de bandera. Las maniobras eran muy escasas.


Unidades vacías

Regimientos que debían encuadrar unos 1.200 soldados raramente alcanzaban la mitad de su plantilla, aunque los cuadros de mando tendían a estar completos; servicios, permisos y enfermedades podían dejar compañías con sólo dos o tres hombres disponibles para la instrucción diaria.


Fusiles

Berenguer dejó escrito que entre fusiles y carabinas había una «gran proporción de descalibrados».


Ametralladoras

Berenguer afirmó que el material estaba frecuentemente incompleto o defectuoso y que muchas máquinas dejaban de funcionar desde los primeros disparos.


Artillería y munición

El propio alto comisario reconoció dificultades para mantener las piezas y, especialmente, para el municionamiento. 


Aviación

Berenguer describió escasez y heterogeneidad de aparatos, munición deficiente y problemas de repuestos; en Tetuán había pocos aviones de diversos modelos, complicando el mantenimiento.


Colt, Campo-Giro, ganado y equipo de montaña

Recuerdos posteriores de Emilio Mola, reproducidos por Luis E. Togores: Colt que se encasquillaban, Campo-Giro problemáticas, falta de reserva de munición, ganado de carga sin doma, conductores inexpertos y menaje inadecuado para montaña.



























No estamos describiendo pequeñas carencias de una unidad colonial periférica. Estamos hablando de fallos elementales de generación de fuerza.

Un soldado que había disparado cinco cartuchos no estaba instruido para una guerra de montaña. Era un hombre uniformado al que la Administración había concedido la categoría jurídica de soldado sin haberle proporcionado necesariamente la pericia correspondiente. Puell señala además que la carencia de campos de tiro y maniobras y la multiplicación de servicios internos contribuían a esa bajísima instrucción.

Annual no puede explicarse diciendo que «la tropa huyó». Antes hay que preguntar qué había hecho el Estado para convertir a aquellos reclutas en combatientes.

«La contestación es: muy poco»

Las unidades mantenían cuadros de mando mucho más completos que sus plantillas de tropa. 

El presupuesto era tan escaso que los gastos de personal absorbían buena parte de los recursos y reducían lo disponible para adiestramiento, armamento, campos de tiro y maniobras, acuartelamientos e infraestructuras. Los proyectos reformistas solían quedar mutilados por las restricciones financieras.

El gobierno de España sostenía un Ejército sin asignarle el presupuesto mínimo para la guerra que pretendía librar.


Un Protectorado barato: aquí está la responsabilidad política. Relato torticero para esconder la verdad.

El tan repetido argumento (relato) de que el Ejército español «gastaba demasiado en personal» resulta, como mínimo y por ser educado, es profundamente engañoso y miserable cuando se utiliza para explicar su atraso material. ¿Qué pretendía el gobierno, tener militares comiendo sobras y viviendo debajo de un puente?. ¿Qué quería el gobierno tener soldados de reemplazo en condiciones infrahumanas?.

Lorenzo Domínguez Pascual.
Ministro de Hacienda, gobierno Eduardo Dato 1920
«Una parte muy elevada del presupuesto se destinara a sueldos, alimentación, vestuario y sostenimiento»: claro, por que el dinero que daba el gobierno era una miseria para mantener un ejército.

El Estado pretendía mantener un Ejército numeroso y enviarlo a combatir en África con un presupuesto incapaz de cubrir simultáneamente sus necesidades humanas y operativas. 

La realidad documentada es bastante menos cómoda que el «relato»: soldados con una instrucción de tiro mínima, unidades muy por debajo de plantilla, fusiles descalibrados, ametralladoras defectuosas, escasez de municiones, dificultades de transporte, aviación insuficiente y graves carencias logísticas. 

Podían existir —y existían— problemas estructurales y una organización ineficiente, pero convertir el gasto de personal en la explicación, es la mentira política. España quiso hacer política de potencia en Marruecos sin pagar el Ejército que esa política exigía; y quienes acabaron pagando esa contradicción fueron, literalmente, los hombres enviados a combatir.

Puell recuerda que los partidos con posibilidades de gobernar solían prometer fortalecer el Ejército y ampliar su presupuesto, pero las reformas llegaban al Parlamento mutiladas o sencillamente no llegaban.



Sebastian Balfour recoge que, al preparar la campaña de 1920, los comandantes de las tres zonas elaboraron sus necesidades; Berenguer ya redujo las cifras antes de elevarlas a Madrid, y el Gobierno volvió a recortarlas. Para fortificar las nuevas posiciones, los mandos habían solicitado un millón de pesetas; Berenguer rebajó la propuesta a 900.000; el Gobierno concedió finalmente unos 300.000Madrid redujo nuevamente la cantidad destinada a fortificar un territorio que se estaba ocupando militarmente.

Tres años después resulta sencillo señalar que los blocaos eran inadecuados, que estaban aislados, que carecían de agua o que no podían apoyarse mutuamente.

Balfour considera completamente insuficientes los recursos puestos a disposición de Berenguer y destaca ese sucesivo proceso de reducción presupuestaria. Su estudio, publicado originalmente por Oxford University Press, sigue siendo una de las obras académicas fundamentales para comprender la relación entre la guerra de Marruecos, la cultura militar y la política española.

Hay además una especie de «prueba del nueve» presupuestaria: después de Annual apareció el dinero.

El estudio de María Araceli Casasola Balsells y Vicente Pérez Chamorro, realizado a partir de los Presupuestos Generales y de la legislación publicada en la Gaceta de Madrid, demuestra que después de julio de 1921 el Gobierno comenzó a aprobar grandes suplementos y créditos extraordinarios para la «Acción en Marruecos»: decenas de millones para Artillería, Ingenieros, campamentos, transportes, sanidad, remontas y otras necesidades. Sólo el crédito suplementario de 16 de agosto de 1921 superó los cien millones de pesetas y se dirigió casi íntegramente al Ministerio de la Guerra.

Antes de Annual se economizó en prevención. Después de Annual se gastó en reconstrucción. Y la diferencia se pagó en vidas.

Es probablemente el argumento más potente para hablar de responsabilidad de la clase política.

Hay también una dimensión más profunda. La guerra marroquí era socialmente impopular y había generado enormes tensiones desde 1909. Los trabajos de María Gajate muestran la intensidad con que las campañas afectaron a la opinión pública y al debate político. La consecuencia fue que el Gobierno tenía incentivos contradictorios: avanzar para cumplir su política de Protectorado, pero contener simultáneamente gasto, bajas y movilización de reservistas.

Semana Trágica Barcelona 1909

Eso explica parte del extraordinario peso adquirido por Regulares, Policía Indígena y posteriormente el Tercio. Puell señala que en la reorganización del Ejército de África de 1917 se dio prioridad a las tropas indígenas; la Policía Indígena llegó a treinta mías en 1921 y era utilizada también en operaciones militares. El recurso a tropas profesionales e indígenas era militarmente lógico. Lo irresponsable era permitir que su eficacia ocultase la insuficiencia del resto del sistema.


Berenguer: «Protectorado de piojosos»

Dámaso Berenguer no era un general desconocedor de la guerra marroquí. Había organizado Regulares, estudiado la guerra colonial y publicado en 1918 La guerra en Marruecos (ensayo de una adaptación táctica). María Gajate ha estudiado precisamente su pensamiento sobre la guerra asimétrica y su admiración por el modelo de Lyautey. Por tanto, cuando Berenguer describe las deficiencias materiales, sabe de qué está hablando.

En Campañas en el Rif y Yebala, 1921-1922, obra publicada en 1923 a partir de sus notas y documentos, habla explícitamente de fusiles y carabinas con una gran proporción de piezas descalibradas, ametralladoras incompletas y defectuosas y dificultades artilleras, especialmente de municionamiento. También expone las graves limitaciones de la aviación y del transporte.

Esto es muy importante para la cuestión de la responsabilidad política porque elimina la excusa de la invisibilidad del problema.

Las deficiencias materiales no eran secretos descubiertos por Picasso después de Annual. Existían y eran conocidas dentro del sistema de mando.

El verdadero fallo fue sistémico: 

  • Un Gobierno que aprobaba la progresión pero regateaba medios.
  • Una Alta Comisaría que conocía las carencias pero continuaba exigiendo la orden de expansión
  • Un mando de Melilla que cumplía órdenes del gobierno y falló en transformar éxitos obtenidos con escasa oposición, en la expectativa de que se podía seguir avanzando sin pagar el precio logístico correspondiente. 
El Estado aceptó una misión colonial ofensiva sin haber resuelto previamente la financiación, la organización ni el modelo de fuerzas que exigía. Los presupuestos eran absorbidos en gran medida por gastos corrientes; las reformas quedaban mutiladas; y existen ejemplos concretos de demandas operativas recortadas sucesivamente.

El éxito inicial fue engañoso. Un avance logrado mediante pactos, sumisiones y fuerzas indígenas no demostraba necesariamente que el territorio estuviera militarmente controlado. Las posiciones dominaban a menudo sólo el espacio alcanzado por su fuego y dependían de largas comunicaciones vulnerables; Puell señala precisamente la capacidad rifeña de infiltrarse, emboscar y atacar apoyos logísticos y la dificultad española para controlar efectivamente el terreno mediante posiciones aisladas.

Se conquistó territorio más rápidamente de lo que se podía consolidar. No fue únicamente un error táctico, fue un error político-estratégico.

El éxito territorial inicial se convirtió en su propia justificación. Cada nueva posición permitía pensar en la siguiente.

Ese mecanismo resulta todavía más grave si recordamos lo poco instruida que estaba buena parte de la tropa. No puede pedirse a un recluta que apenas ha utilizado su arma que actúe como infantería colonial experimentada, soporte el aislamiento de una posición, conserve la disciplina bajo cerco y ejecute una retirada en montaña bajo presión enemiga. La investigación de Puell sobre la instrucción previa hace insostenible cualquier explicación que cargue primordialmente sobre la «calidad humana» de los soldados de reemplazo.


Después llegó la investigación

El Expediente Picasso se convirtió en la gran fuente judicial y militar sobre los acontecimientos de la Comandancia General de Melilla. La documentación se conserva en el Archivo Histórico Nacional y el estudio de María Rosa de Madariaga reconstruye las causas y responsabilidades a través del propio expediente y de la posterior Comisión parlamentaria.

El Parlamento abrió la cuestión de las responsabilidades políticas, pero el proceso quedó sin culminar. La Comisión de Responsabilidades fue reorganizada nuevamente en 1923 y el golpe de Estado del 13 de septiembre interrumpió el procedimiento parlamentario.

El desastre que mostró la incapacidad del sistema de la Restauración para gobernar eficazmente su política marroquí contribuyó también a una crisis del propio sistema que terminó impidiendo que el parlamentarismo cerrase políticamente la investigación sobre las responsabilidades. La historiografía reciente sigue considerando Annual un acontecimiento decisivo en el debilitamiento del régimen.


Conclusiones

El Estado mantuvo unidades incompletas, tropas deficientemente instruidas, material desgastado y presupuestos consumidos en buena medida por el sostenimiento ordinario; a la vez, autorizó una expansión territorial que exigía fortificaciones, transporte, municiones y reservas que no había financiado suficientemente.

Un Gobierno puede decir «no hay dinero». Lo que no puede hacer responsablemente es decir al mismo tiempo «no hay dinero» y «siga usted avanzando».

Las limitaciones presupuestarias afectaban estructuralmente a instrucción y material; y Berenguer dejó testimonio del estado de armas y municionamiento.

También los generales sabían. Berenguer sabía. Silvestre sabía que se adentraba cada vez más en territorio hostil y que sus comunicaciones se alargaban. La pobreza de medios explica la fragilidad del Ejército; no justifica que el mando aceptase riesgos desproporcionados respecto a esos medios. Pero los generales avisaron. Un general conoce mejor que el político la capacidad de sus fuerzas, le corresponde ajustar operación, ritmo y objetivo a lo que realmente puede sostener y deberían haber sido más incisivos con un gobierno que no daba medios.

Y la comparación presupuestaria posterior es devastadora. Annual provocó inmediatamente créditos extraordinarios para artillería, ingenieros, transportes, sanidad, ganado y otras necesidades.

Después del desastre de Annual, el gobierno si encontró recursos para recuperar en meses lo que había perdido en días. La pregunta que persigue a la Restauración es por qué esos recursos sólo aparecieron después de que miles de hombres hubieran muerto.


Fuentes académicas, tesis y libros.

Fernando Puell de la Villa, «El ejército español en vísperas de Annual», Studia Historica. Historia Contemporánea, vol. 39. Es el artículo académico de partida más importante. Estudia justamente estructura orgánica, oficialidad, reclutamiento, instrucción, táctica y armamento y concluye que esas deficiencias fueron determinantes en el desastre.

Dámaso Berenguer, Campañas en el Rif y Yebala, 1921-1922. Notas y documentos de mi diario de operaciones, 1923. Fuente primaria imprescindible.

El Expediente Picasso. El Archivo Histórico Nacional conserva su documentación y existen ediciones oficiales y estudios académicos contemporáneos sobre ella.

María Rosa de Madariaga, «El desastre de Annual a través del Expediente Picasso y de la Comisión de Responsabilidades del Congreso». Muy útil para conectar el desastre militar con la cuestión política y parlamentaria de las responsabilidades.

Sebastian Balfour, Deadly Embrace: Morocco and the Road to the Spanish Civil War / Abrazo mortal. Obra fundamental para relacionar guerra colonial, sociedad, política y transformación del Ejército de África. Es especialmente útil para el argumento sobre la insuficiencia de recursos asignados a Berenguer y los recortes de las peticiones para la campaña de 1920. La edición académica original fue publicada por Oxford University Press en 2002.

María Gajate Bajo, «Dámaso Berenguer y sus lecciones sobre la guerra asimétrica en el Norte de Marruecos (1918-1923)». Importantísima para no presentar a Berenguer como un ignorante. Muestra un general que estudiaba la guerra marroquí, conocía a Lyautey y había construido una reflexión doctrinal propia.

María Gajate Bajo, «El Protectorado, las campañas hispano-marroquíes y la opinión pública (1902-1923)». Fundamental para explicar por qué Marruecos era un problema político y no sólo militar, y por qué la relación entre bajas, reclutamiento, opinión pública y decisiones gubernamentales condicionaba cualquier política colonial.

María Araceli Casasola Balsells y Vicente Pérez Chamorro, «El gasto público por la “Acción en Marruecos” tras el Desastre de Annual (1921-1922)». Es la fuente especializada que recomiendo para convertir el argumento presupuestario en evidencia cuantificable. Trabaja con legislación y presupuestos y permite comprobar la magnitud de los créditos extraordinarios inmediatamente posteriores al desastre.

Guillermo López Rodríguez, Procesos de cambio militar en el Ejército de Tierra español, tesis doctoral, Universidad de Granada, 2023. Su investigación doctoral incluye el caso de la transformación producida por la guerra de Marruecos. Su artículo específico sobre innovación militar sostiene que Annual actuó como un «shock estratégico» que obligó al Ejército a modificar doctrina, organización, procedimientos y tecnología entre 1921 y 1927.

Pablo La Porte, El Desastre de Annual y la crisis de la Restauración en España (1921-1923), tesis doctoral, Universidad Complutense. Continúa siendo una referencia importante para enlazar Annual con la crisis política de la Restauración y aparece habitualmente utilizada por la historiografía académica posterior sobre opinión pública y Marruecos.

Alfonso Iglesias Amorín, cuya tesis doctoral estudió la memoria de las guerras de Marruecos en España, es especialmente útil para comprender cómo se construyeron las imágenes del soldado, del enemigo y de las campañas.

Juan Pando, Historia secreta de Annual. Sigue siendo una obra muy útil por la cantidad de documentación y correspondencia que maneja y reproduce.

Stanley G. Payne, Los militares y la política en la España contemporánea/moderna. Resulta útil para la dimensión político-militar y es una de las obras que transmiten la frase atribuida a Berenguer sobre el «Protectorado de piojosos».

Luis E. Togores, Millán Astray, legionario.

https://revistas.usal.es/uno/index.php/0213-2087/article/view/28067?utm_source=chatgpt.com

Abrazo mortal: De la guerra colonial a la Guerra Civil en España y Marruecos (1909-1939) - DOKUMEN.PUB

https://dokumen.pub/abrazo-mortal-de-la-guerra-colonial-a-la-guerra-civil-en-espaa-y-marruecos-1909-1939.html?utm_source=chatgpt.com

Dámaso Berenguer y sus lecciones sobre la guerra asimétrica en el Norte de Marruecos (1918-1923) | Revista Universitaria de Historia Militar

https://mail.ruhm.es/index.php/RUHM/article/view/863?utm_source=chatgpt.com

Mientras-la-patria-existe-7

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Togores Luis E Millan Astray Legionario | PDF | Francisco franco | guerra civil Española

https://es.scribd.com/document/168298712/82771050-Togores-Luis-E-Millan-Astray-Legionario?utm_source=chatgpt.com

El Protectorado, las campañas hispano-marroquíes y la opinión pública (1902-1923) | Revista Universitaria de Historia Militar

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Factores del Desastre de Annual en 1921 | PDF | España | Batallón

https://es.scribd.com/document/830262271/Ejercito-Espanol-en-Visperas-de-Annual?utm_source=chatgpt.com

Campañas en el Rif y Yebala, 1921-1922: notas y documentos de mi diario de ... - Dámaso Berenguer - Google Books

https://books.google.com/books/about/Campa%C3%B1as_en_el_Rif_y_Yebala_1921_1922.html?id=bVP_wAEACAAJ&utm_source=chatgpt.com

Annual 1921: El desastre que transformó España | PDF | Marruecos | España

https://es.scribd.com/document/856226797/Annual-1921-Dossier-StudiaHistorica-VVAA?utm_source=chatgpt.com

Pistola semiautomática Astra Modelo 1921 — pieza del mes de Octubre

https://armia-eibar.eus/es/colecciones/piezas/astra_modelo_1921?utm_source=chatgpt.com

Le Grimh

https://grimh.org/index.php?catid=11&id=93%3Acuestion-marroqui&lang=fr&option=com_content&view=article&utm_source=chatgpt.com

Sources | Deadly Embrace: Morocco and the Road to the Spanish Civil War | Oxford Academic

https://academic.oup.com/book/47359/chapter-abstract/422417532?utm_source=chatgpt.com

El gasto público por la "Acción en Marruecos" tras el Desastre de Annual (1921-1922) | Documentos - Universidad Pablo de Olavide

https://investiga.upo.es/documentos/5eb2892729995203e241017f?utm_source=chatgpt.com

Colaboración | 30 de junio de 1911: Los Regulares de Marruecos

https://elfarodeceuta.es/junio-1911-regulares-marruecos/?utm_source=chatgpt.com

A Cien Años de Annual. La Guerra de Marruecos - (JGC) - PDFCOFFEE.COM

https://pdfcoffee.com/a-cien-aos-de-annual-la-guerra-de-marruecos-jgc-2-pdf-free.html?utm_source=chatgpt.com

Militares y política en España moderna | PDF | España | Napoleón

https://es.scribd.com/document/260467263/Los-Militares-y-La-Politica-en-Stanley-Georges-Payne?utm_source=chatgpt.com

PARES | Archivos Españoles

https://pares.mcu.es/ParesBusquedas20/catalogo/description/6918366?utm_source=chatgpt.com

Documentos Elecciones 28 de junio de 1931 - Congreso de los Diputados

https://www.congreso.es/cem/docs28061931?utm_source=chatgpt.com

Spain and Morocco: from the Disaster of Annual to Primo de Rivera’s dictatorship (1921-1930). Coordinated by Rocío Velasco de Castro. An Introduction | Hispania Nova

https://e-revistas.uc3m.es/index.php/HISPNOV/en/article/view/6473?utm_source=chatgpt.com

(PDF) El gasto público por la "Acción en Marruecos" tras el Desastre de Annual (1921-1922)

https://www.researchgate.net/publication/288831815_El_gasto_publico_por_la_Accion_en_Marruecos_tras_el_Desastre_de_Annual_1921-1922?utm_source=chatgpt.com

Campañas en el Rif y Yebala, 1921-1922: notas y documentos de mi diario de ... - Dámaso Berenguer - Google Books

https://books.google.com/books?id=uCVXAAAAMAAJ&utm_source=chatgpt.com

El desastre de Annual a través del Expediente Picasso y de la Comisión de Responsabilidades del Congreso | Documentación de las Ciencias de la Información

https://revistas.ucm.es/index.php/DCIN/article/view/81554?utm_source=chatgpt.com

martes, 11 de agosto de 2026

Para los amantes de la historia

Para los amantes de la historia: comparto con vosotros las notas que voy tomando de los libros que leo. Podéis consultarlas en formato de lista o gráficos en https://www.timetoast.com/users/3339594

Más interesante, a través de esta herramienta de IA (NotebookLM), podéis hacer consultas enfocadas exclusivamente en esos apuntes, sin que busque fuera en internet: https://notebook.google.com/notebook/f9feb7c4-33b4-4a95-a118-1cce4400d8f4

domingo, 9 de agosto de 2026

The Omega Man (1971)

Es una película valorada como un trabajo medio/alto, pero es interesante por constituir la segunda adaptación cinematográfica de la célebre novela de Richard Matheson, I Am Legend (1954), precedida por «The Last Man on Earth» (1964) y sucedida por «I Am Legend» (2007). 

Obra paradigmática del cine de ciencia ficción de los años 70, y bastante recomendable. Muchos detalles ocultos...


Datos esenciales
DirecciónBoris Sagal
GuionJohn William Corrington, Joyce Hooper Corrington (basado en la novela de Richard Matheson)
RepartoCharlton Heston (Robert Neville), Anthony Zerbe (Matthias), Rosalind Cash (Lisa), Paul Koslo (Dutch)




Opiniones críticas y recepción académica

  • Frente al rigor de la novela de Matheson, la crítica de la época (como las reseñas contemporáneas en The New York Times) señaló una inclinación hacia el espectáculo de acción hollywoodense en detrimento de la claustrofobia psicológica del texto original.

Valoraciones cuantitativas consolidadas

  • Rotten Tomatoes: 65% de aprobación (basado en la crítica profesional)
  • Metacritic: 54/100 (indicativo de críticas mixtas o promedio)
  • IMDb: 6.4/10 (datos verificados por la audiencia y base de datos)


Mensajes ocultos, simbología y aspectos poco conocidos

  • - Robert Neville interpretado por Charlton Heston se mueve en una sutil iconografía religiosa. Neville ofrece su sangre (el suero) para salvar a la humanidad renacida y culmina su arco dramático en una pose explícita de crucifixión dentro de una fuente de agua, consolidando una narrativa de martirio redentor.

  • - La inclusión de Rosalind Cash en el papel de Lisa no fue casual. La película presenta a una mujer negra con estética Black Panther (boina, cazadora de cuero, fusil) que rescata activamente al héroe blanco tradicional. La escena del beso entre Heston y Cash fue una de las primeras representaciones interraciales de este calibre, rompiendo barreras en el cine comercial de 1971.

  • - La secta albina liderada por Matthias (Anthony Zerbe) viste túnicas negras de estilo inquisitorial y rechaza todo artefacto tecnológico o científico, culpando a la ciencia del colapso global. Esta representación canaliza directamente el trauma colectivo estadounidense tras los asesinatos de la «Familia Manson» en 1969.

  • - «Woodstock»: En una escena emblemática, Neville proyecta repetidamente el documental Woodstock (1970) en un cine vacío, recitando los diálogos de memoria. Este elemento simboliza la fijación melancólica por la cultura juvenil perdida y el fracaso de los ideales del «Summer of Love».
  • El rodaje fantasma en Los Ángeles: Para simular el vacío de Los Ángeles sin recurrir a efectos digitales (inexistentes en la época), el director de fotografía Russell Metty rodó en el distrito financiero del centro de la ciudad durante las primeras horas de las mañanas de domingo. La policía de Los Ángeles tuvo que acordonar múltiples manzanas. En varias tomas es posible apreciar ligeros movimientos de cortinas en edificios de oficinas o sombras de peatones a lo lejos, fallos de raccord involuntarios que se han convertido en objeto de estudio para los coleccionistas del cine de culto.

Políticos españoles, sus intereses empresariales en África y beneficios derivados de la expansión colonial y los conflictos, 1900-1930

Políticos españoles, entre 1900 y 1930, estuvieron simultáneamente vinculados a empresas africanas y a la política, sobre todo en la minería...