domingo, 15 de marzo de 2026

La momia (1932, Karl Freund, EE.UU.)

Director: Karl Freund (debut en la dirección; prestigioso director de fotografía de Drácula, 1931, y otros clásicos).

Elenco principal: Boris Karloff (Imhotep / Ardath Bey), Zita Johann (Helen Grosvenor), David Manners (Frank Whemple), Edward Van Sloan (Dr. Muller), Arthur Byron (Sir Joseph Whemple), Bramwell Fletcher (Ralph Norton).  

Guion: John L. Balderston (con argumento de Nina Wilcox Putnam y Richard Schayer)  

Premios: 1 victoria y 4 nominaciones en total (sin galardones de la Academia; reconocimiento principalmente en círculos de efectos y cine de género).


El maquillaje de Jack Pierce —el mismo responsable del de Frankenstein— es un hito técnico: capas de algodón, colodión y pintura construyen la figura momificada de Karloff. 

El guion estructura la narración en dos tiempos (el descubrimiento en 1921 y los acontecimientos en 1932), con un montaje preciso que alterna planos fijos y movimientos mesurados para generar suspense psicológico. La banda sonora es mínima y no original (piezas clásicas como un “Misterioso” no acreditado y fragmentos de Swan Lake en los créditos). El diseño de producción evoca el Egipto antiguo a través de localizaciones en el desierto de Mojave y decorados de estudio, logrando una verosimilitud atmosférica sin grandes efectos especiales.

Junto a Drácula y Frankenstein, pilar del terror universal de los años 30, valorando su enfoque romántico-gótico por encima del terror físico. 

Mensajes ocultos, curiosidades, anécdotas, elementos poco conocidos de la película y su historia

El filme esconde una lectura romántica-gótica poco explorada en su época: Imhotep no es un monstruo puro, sino un amante trágico condenado por profanar tabúes divinos. La reencarnación de Anck-es-en-Amon en Helen Grosvenor revela un mensaje subyacente sobre la persistencia del deseo más allá de la muerte y la colonización cultural.

El maquillaje de Jack Pierce requería ocho horas diarias; Karloff debía comer con pajita y apenas podía moverse, lo que intensificaba la expresión de sufrimiento en su mirada (Pierce recibió un premio “Hollywood Filmograph” por este trabajo). 

Karl Freund, director debutante, reutilizó técnicas de iluminación expresionista de su etapa europea. La película surgió tras el hallazgo de la tumba de Tutankamón (1922) y la “maldición” mediática que lo rodeó; el guion original se inspiró en ese contexto histórico sin citarlo explícitamente.  

La cinta se rodó con presupuesto modesto (196 000 dólares) y generó 1,4 millones en taquilla, consolidando el ciclo de monstruos.

sábado, 14 de marzo de 2026

La situación del Ejército español en África en 1916: penuria material, precariedad logística y sin respaldo político y presupuestario del gobierno

«Para un batallón "de 1034 plazas con 32 oficiales", la dotación de tiendas sería tan insuficiente que en cada tienda cónica se hacinan decenas de hombres, con consecuencias directas sobre salud, higiene, moral e incluso disciplina». 

«La capacidad de hornos y medios para el pan queda desbordada (se produce el doble de lo previsto), con resultados "pésimos"; y la ausencia de carreteras impide que lleguen camiones o carros, obligando a organizar convoyes con las mulas del tren de las unidades para obtener artículos básicos a decenas de kilómetros».

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En 1916 la administración colonial española en África mostraba una debilidad estructural que ayuda a explicar por qué la guerra «pequeña» —la del puesto aislado, el convoy, el pan, la tienda y la munición— se vuelve crónica: escasez de personal técnico, carácter marcadamente político de la acción española y la atribución a los interventores de funciones muy amplias, desde información geo-militar (por ejemplo, itinerarios aptos para el movimiento de tropas) hasta tareas de gobierno local. Esta precariedad de capacidades «civiles» y técnicas no es un detalle: influye en carreteras, abastecimientos, sanidad y control territorial.

Protectorado español en Marruecos | Global Strategy


Dispositivo militar y lógica operativa: la guerra de posiciones

La fotografía operativa de 1916 no es la de una gran ofensiva continua, sino la de un dispositivo que —según la reconstrucción detallada de la tesis doctoral «Africanistas y junteros: el Ejército español en África y el oficial José Enrique Varela Iglesias» por Antonio Atienza Peñarrocha— vive en un régimen de: marchas, fortificación, descubiertas, aguadas, escoltas y protección de convoyes, con un riesgo constante de emboscada.

Mundo Gráfico. Biblioteca Nacional de España.

Entre 1915 y 1918 el Protectorado está «relativamente tranquilo», pero no en el sentido de ausencia de violencia: hay golpes de mano y escaramuzas, ataques a convoyes y posiciones, y una tensión sostenida que obliga a mantener un entramado de guarniciones y destacamentos. En la práctica, esa red implica un dilema permanente: cuanto más se dispersa la fuerza en puestos, más se multiplican las necesidades de abastecimiento y las rutas vulnerables; pero cuanto más se concentra, más se cede terreno y presencia.

Revista De Lactio

Incluso en un año sin «gran campaña» formal, el aparato militar está sometido a una tensión operativa y política que no reduce la demanda logística: Se sostiene «a duras penas» un rosario de posiciones, con aprovisionamientos costosos y una geografía que hace del convoy un acto táctico. No hablamos, por tanto, de penurias como anécdota, sino como resultado sistémico de cómo se ocupa un territorio con medios limitados y con una infraestructura de comunicaciones insuficiente.


Abastecimiento y transporte: cuando la logística decide

La denuncia recogida en prensa militar es particularmente explícita: «para un batallón "de 1034 plazas con 32 oficiales", la dotación de tiendas sería tan insuficiente que en cada tienda cónica se hacinan decenas de hombres, con consecuencias directas sobre salud, higiene, moral e incluso disciplina». 

La misma fuente subraya un punto esencial: «la capacidad de hornos y medios para el pan queda desbordada (se produce el doble de lo previsto), con resultados "pésimos"; y la ausencia de carreteras impide que lleguen camiones o carros, obligando a organizar convoyes con las mulas del tren de las unidades para obtener artículos básicos a decenas de kilómetros».

Todocoleccion

Esto encaja con una crítica contemporánea: el periodista y político Francisco Gómez Hidalgo, al describir cómo los marroquíes comparaban a españoles y franceses, detalla carencias concretas (comida deficiente, falta de cocinas de campaña, pan que llega degradado por el transporte y la manipulación, falta de ganado de carga, déficit de tiendas, y consecuencias materiales como el deterioro del armamento por exposición). Aunque este texto se publica en 1921, su valor para 1916 está en que articula —con ejemplos cotidianos— una estructura de problemas que la documentación de esos años ya presenta como persistente.

Hay que añadir un factor físico que la historiografía ha subrayado con insistencia: la dureza del terreno y la escasez de agua y recursos (incluida la leña) obliga a «montar complicadas operaciones de abastecimiento». Si se combina esto con una red de puestos dispersos, el resultado es que cada ración, cada saco de harina, cada caja de munición y cada tienda adquieren un valor superior.

Suboficiales del Rgto. de Caballería «Alcántara» 1919
Finalmente, la organización interventora —clave para entender el control territorial— refuerza esta lectura: la investigación sobre los interventores insiste en que una de sus misiones era proporcionar información utilizable por el mando, incluyendo itinerarios adecuados para el movimiento de tropas, pero lo hacía en un contexto de insuficiencia técnica e improvisación administrativa. En 1916, esa mezcla de dependencia del conocimiento local y déficit de infraestructura explica por qué «no hay carreteras» no es solo una queja: es una condición estructural del modo de guerra.

Alojamiento, higiene y moral: el coste humano de la precariedad

Las penurias descritas en 1916 no son únicamente «incomodidades»: tienen una traducción sanitaria y disciplinaria. La denuncia sobre el hacinamiento en tiendas lo explicita al vincularlo con riesgos para la salud, la higiene y la moral, y al sugerir incluso impactos sobre la subordinación. En un ejército de reemplazo y de rotaciones, donde la instrucción debe convivir con el servicio cotidiano, la degradación de condiciones mínimas erosiona la cohesión por vías muy concretas: sueño insuficiente, enfermedades intestinales asociadas a agua y alimentación, conflictos por el espacio, fatiga acumulada y sensación de abandono.

En clave comparativa, la crítica de 1921 (que remite a prácticas anteriores) añade una escena significativa: para cobijar a jefes y oficiales se levantan chozos con ramaje, mientras el soldado queda a menudo «sin otro cobijo que el cielo», lo que no solo afecta a la persona, sino al material: armas expuestas a humedad, polvo y cambios térmicos, con más averías y peor conservación. En una guerra donde el enemigo busca hostigar convoyes y desgastar puestos, el deterioro «lento» del equipo es una forma de derrota silenciosa.

Batería en Ishafen (1915). Archivo General de Melilla

El marco documental confirma que la propia jefatura del Protectorado percibe la falta de recursos como un límite operativo permanente. El estudio de 2017 cita correspondencia del Alto Comisario en la que este admite que la carencia de recursos coloca al mando en «malos trances» sin que sea fácil señalar culpables individuales. Dicho de otro modo: la precariedad no es solo un fallo local; también es un problema de estructura, prioridades y capacidades del Estado.

A la vez, el mismo trabajo advierte de una capa moral añadida: el Alto Comisario se ve obligado a reiterar amonestaciones sobre prácticas indebidas, desaliño, ignorancia de instrucciones de entrenamiento y abuso de recursos, lo que sugiere una degradación del clima de servicio que se retroalimenta con las condiciones materiales. En ese contexto, las denuncias en prensa militar no deben leerse únicamente como polémicas corporativas: funcionan como síntoma visible de una tensión interna sostenida.


Material, armamento y mando: carencias y disfunciones

La dimensión material de 1916 no se limita a tiendas o pan. La crítica contemporánea enumera carencias de capacidad de combate: falta de ametralladoras y de munición de artillería, además de déficits de transporte para impedimenta y piezas. En un teatro donde el enemigo explota el terreno y la dispersión, estas carencias fuerzan tácticas menos eficientes: más exposición del convoy, menos capacidad de apoyo de fuego, y mayor dependencia de la iniciativa local.

El problema se agrava por la arquitectura de mando y control. La cadena de mando en el Ejército de África dificulta el control y el cumplimiento efectivo de órdenes del Alto Comisario en las distintas regiones, y vincula esa dificultad al estado precario de unidades y a la apatía de mandos respecto a instrucciones recibidas desde el centro de decisión en el territorio. Si se combina todo ello, la imagen de 1916 se vuelve nítida: un ejército que sostiene presencia territorial, pero cuyo rendimiento se ve recortado por fricción logística y disfunción organizativa.

General Primo de Rivera en el puerto de Melilla (1919).
Archivo General de Melilla

Aquí es donde la «Organización del Protectorado» de 1916 adquiere valor interpretativo. La norma atribuye al Alto Comisario la capacidad de proponer reformas «políticas, administrativas, económicas, financieras, judiciales y militares» y le exige informar con frecuencia al Gobierno sobre la situación de la zona. En teoría, es una palanca de reforma; en la práctica, la evidencia muestra que la administración y el mando se enfrentan a límites técnicos y a una cultura institucional donde proliferan irregularidades y se depende de arreglos locales.


Conclusiones

En 1916, la situación del Ejército español desplegado en África se define menos por grandes batallas que por la «economía diaria del puesto y el convoy: una guerra de desgaste logístico donde «tienda», «horno», «mulo» y «munición» son categorías estratégicas». 

Abandono del gobierno que degenera en un cuadro de hacinamiento, alimentación deficiente, carencia de infraestructura de transporte y necesidad de improvisar aprovisionamientos a larga distancia. La crítica comparativa de 1921 refuerza esa imagen al describir cómo la precariedad en cocinas, pan, transporte de carga, abrigo y dotación de apoyo de fuego afectaba tanto al soldado como al material.

Alfonso XIII en las montañas del Rif (1911).
(Colección Gérard Lévy, París).
Al mismo tiempo, 1916 es un año de ordenación administrativa (Real Decreto de «Organización del Protectorado») que formaliza una estructura de mando civil y político-militar bajo el Alto Comisario.

Los documentos presupuestarios muestran que el Estado organiza la «Acción en Marruecos» como sección específica, con servicios diversificados; por tanto, la penuria no se explica solo por ausencia de gasto, sino por fricción territorial, limitaciones de infraestructura y una práctica institucional que incluye corrupción y usos indebidos que degradan el rendimiento de la logística.


Bibliografía y fuentes empleadas

  • Africanistas y junteros: el Ejército español en Africa y el oficial José Enrique Varela Iglesias", CEU, 2012 tesis doctoral (2012). Base principal para reconstrucción del contexto de 1916 y para la localización y encuadre de las denuncias logísticas atribuidas a prensa militar y a testimonios contemporáneos.
  • Artículo académico (2017) sobre la Gran Guerra y el Protectorado en "Hispania Nova". Aporta marco interpretativo sobre limitación de campañas, censura de 1916, problemas de cadena de mando y evidencia documental sobre precariedad material e irregularidades, claves para explicar por qué las penurias no son «accidentales».
  • "Marruecos: la tragedia prevista", francisco gomez hidalgo, 1921. Fuente contemporánea (publicada tras los hechos) útil como testimonio crítico y comparativo sobre carencias logísticas y de vida en posiciones.
  • "Un soldado en la Historia", José María Pemán, 1954.
  • «Los interventores del Protectorado español en Marruecos (1912-1956) como agentes geopolíticos» (2005). Estudio académico sobre el aparato interventor, relevante para comprender limitaciones técnicas e informativas del control territorial (incluidos itinerarios y conocimiento del terreno), con impacto indirecto en logística y operaciones.
  • Real Decreto de «Organización del Protectorado» (24 de enero de 1916), publicado en la Gaceta. Fuente normativa primaria para la arquitectura institucional bajo el Alto Comisario.
  • Documentación presupuestaria de 1916 (Sección 12, «Acción en Marruecos») en la Gaceta. Fuente primaria para constatar la existencia de un bloque presupuestario específico y su desagregación por servicios administrativos.

viernes, 6 de marzo de 2026

¿Es realmente China el objetivo oculto en Irán?

Leyendo este interesante artículo de Jesús Sánchez-Quiñones González: https://www.eleconomista.es/mercados-cotizaciones/noticias/13808962/03/26/el-objetivo-secundario-es-china.html¿Es realmente China el objetivo oculto en Irán?.
  • La vulnerabilidad energética china es real: Ormuz pesa mucho más para Asia y para China que para Estados Unidos. (Reuters)
  • El cierre de Ormuz sí pondría en aprietos a China, pero sus reservas y su diversificación le dan colchón durante meses. (energypolicy.columbia.edu)

  1. China compró en 2025 más del 80 % del petróleo marítimo exportado por Irán.
  2. Irán representó el 13,5 % del crudo que China importó por mar; y entre el 45 % y el 50 % de las importaciones chinas de crudo transitan por el estrecho de Ormuz. 
  3. Además, la IEA subraya que en 2025 alrededor del 80 % del petróleo y productos petrolíferos que cruzaron Ormuz se dirigieron a Asia, y que China e India recibieron juntas el 44 % del crudo que pasó por ese cuello de botella. 
Eso significa que cualquier crisis en Ormuz golpea antes a Asia —y dentro de Asia, de forma muy relevante a China— que a Estados Unidos. (Chatham House).



Castigar a Irán debilita una pieza de la «arquitectura externa de seguridad energética» china y encarece el acceso de Pekín a crudo barato; en esa línea, algunos análisis han llegado a decir abiertamente que «el golpe a Irán va de China» o que Washington estaría erosionando los «socios internacionales» de China y Rusia.




Los análisis menos militantes no describen a Irán como una pieza indispensable de China, sino como un socio útil, pero no central. 
  • Brookings habla de Irán como un «socio de segundo nivel» para Pekín.
  • Carnegie insiste en que China no funciona con alianzas al estilo estadounidense ni asume obligaciones de rescate hacia terceros periféricos.
  • Chatham House recuerda que, aunque exista un acuerdo estratégico a 25 años firmado en 2021, la relación sigue siendo profundamente instrumental. 
Es decir: perder influencia en Irán dolería a China, sí, pero no equivale a romper su posición energética o geopolítica global. (Brookings).




 
CFR señala que Pekín lleva años intentando reducir su dependencia del Golfo; Atlantic Council recuerda que China produce domésticamente más de una cuarta parte del petróleo que consume y está más protegida que Japón, Corea del Sur o Taiwán; y Columbia estima que sus reservas y existencias le permitirían capear una interrupción de varios meses, con unos 1.390 millones de barriles almacenados —equivalentes a unos 120 días de importaciones netas de crudo al ritmo de 2025—, además de decenas de millones de barriles iraníes en almacenamiento flotante o en depósitos vinculados a puertos chinos. (Consejo de Relaciones Exteriores).



Es acertado un efecto estratégico anti-China muy relevante, pero ese efecto no debe elevarse a motivación principal. La campaña contra Irán persigue ante todo degradar al régimen iraní —su aparato militar, nuclear y regional— y que, dentro de esa lógica, Washington puede aceptar, e incluso valorar, que el resultado adicional sea encarecer la posición energética china, erosionar su acceso a crudo sancionado y poner en cuestión la utilidad de Teherán como socio.



















Fuentes principales

  • elEconomista: «El objetivo secundario es China», de Jesús Sánchez-Quiñones. Fue el texto base cuya hipótesis contrasté. (El Economista).
  • Brookings: «The global implications of the US strikes on Iran». Lo usé para encuadrar el conflicto en una lógica estratégica más amplia, incluida su dimensión indo-pacífica. (Brookings).
  • Brookings: «After the strike: The danger of war in Iran». Me sirvió para matizar la tesis maximalista y valorar hasta qué punto Irán es relevante, pero no necesariamente central, para China. (Brookings).
  • Chatham House: «China is playing the long game over Iran». Fuente clave para interpretar la relación Pekín-Teherán como estratégica, pero también pragmática y gradual. (Chatham House).
  • CFR: «Strait-jacket: Global Energy Flows and the War with Iran». La utilicé sobre todo para la parte de vulnerabilidad energética china y el papel del estrecho de Ormuz. (Consejo de Relaciones Exteriores).
  • Columbia Center on Global Energy Policy: «Implications of the Conflict in the Middle East for China’s Energy Security». Muy útil para reservas, LNG, capacidad de aguante y alternativas de China. (energypolicy.columbia.edu).
  • Atlantic Council: «What a Middle East oil and LNG crisis means for China and East Asia». La usé para comparar el impacto del petróleo frente al del gas y para poner a China en perspectiva regional con Japón, Corea y Taiwán. (Atlantic Council).
  • Carnegie Endowment: «Beijing Doesn’t Think Like Washington—and the Iran Intervention Shows Why». Me ayudó a rebajar la idea de «alianza» China-Irán en sentido occidental estricto. (carnegieendowment.org).
  • Hudson Institute: «The Iran Strike Is All About China». La cité precisamente porque representa la lectura más dura y más cercana a la tesis del artículo. (hudson.org).
  • IEA: «Strait of Hormuz – Oil security and emergency response». Fuente básica para cifras estructurales del estrecho y su importancia en el comercio mundial de crudo. (IEA).
  • IEA: «The Middle East and Global Energy Markets». La usé para el dato de que cerca del 80 % del petróleo y productos que transitaron Ormuz en 2025 se dirigieron a Asia. (IEA).
  • Reuters: «China in talks with Iran to allow safe oil and gas passage through Hormuz, sources say». Muy importante para el dato de que alrededor del 45 % del petróleo importado por China pasa por Ormuz y para la reacción china ante la crisis. (Reuters).
  • Reuters: «US not expanding military objectives in Iran, Hegseth says». La utilicé para contrastar la hipótesis del «objetivo anti-China» con los fines declarados oficialmente por Washington. (Reuters).
  • War.gov / Departamento de Guerra de EE. UU.: «Four Days In, Hegseth, Caine Say U.S. Making Decisive Progress in Iran». La usé para recoger la formulación oficial de los objetivos de la operación. (U.S. Department of War).

martes, 3 de marzo de 2026

Foghat: una "banda de músicos para músicos".

Foghat es lo que se llama una "banda de músicos para músicos". Los expertos los adoran porque su ejecución era quirúrgica, pero carecían de ciertos elementos "míticos" que catapultaron a otros al estrellato masivo y eterno. Es una paradoja fascinante, pero tiene una explicación lógica basada en la diferencia entre calidad técnica y marca comercial: uno de sus directos está entre los 10 mejores de la historia del Rock y otro de sus discos está entre los 10 mejores de estudio en la historia del Rock.

Son "los gigantes invisibles" del rock. Foghat se especializó en el Boogie Rock. Si piensas en Foghat... ves a cuatro tipos con vaqueros y pelo largo que parecen los mecánicos de tu barrio. No tenían un líder excéntrico que llenara portadas de revistas por escándalos o misticismo.


Eran trabajadores del rock. Su enfoque era 100% musical, lo cual es  malo para el marketing que construye leyendas generacionales.

«Foghat Live» es tan bueno que, irónicamente, canibalizó el resto de su carrera.

Foghat compitió en la década más saturada de la historia del rock. En 1977 (año de su directo), estaban compitiendo por la atención contra:

  1. La explosión del Punk (Sex Pistols, The Clash).

  2. El auge de la Música Disco.

  3. El pico de bandas como Fleetwood Mac (Rumours).

Cuando los expertos mencionan que tienen un disco de estudio y uno de directo entre los mejores, se refieren a este "combo" de oro:
ÁlbumTipoPor qué es top
«Fool for the City» (1975)EstudioContiene una producción de audio impecable y el himno Slow Ride. Es un manual de cómo grabar rock sin fisuras.
«Foghat Live» (1977)DirectoEs la definición de "energía contenida". Lograron que un concierto sonara tan limpio como un estudio pero con la fuerza de un estadio.
A diferencia de los excesivos álbumes dobles de la época, «Foghat Live» es un disco sencillo de solo 6 canciones. No hay relleno, no hay solos de batería de 20 minutos que aburran al oyente; es puro «boogie rock».

Se compara con los «pesos pesados» que suelen encabezar las listas. Si «Foghat Live» es un 9/10, ¿dónde dejas estos?
ÁlbumBanda¿Por qué compite con Foghat?
«Made in Japan»Deep PurpleLa perfección técnica y la improvisación.
«Live at Leeds»The WhoLa fuerza bruta y el volumen.
«At Fillmore East»The Allman BrothersLa maestría en el blues-rock narrativo.
«No Sleep 'til Hammersmith»MotörheadLa velocidad y la actitud punk-rock.
No son tan conocidos porque no vendieron una "mística", vendieron un oficio. Para el oyente casual, son la banda de Slow Ride; para el experto, son la banda que mejor supo grabar el pulso del rock americano de carretera.

 

La momia (1932, Karl Freund, EE.UU.)

Director : Karl Freund (debut en la dirección; prestigioso director de fotografía de Drácula, 1931, y otros clásicos). Elenco principal : Bo...