Título original: «The Ten Commandments»
Guion: Jeanie MacPherson (basado en una idea surgida de un concurso público convocado por el propio DeMille en *The Los Angeles Times*)
Elenco principal:
- Theodore Roberts como Moisés
- Charles de Rochefort como Ramsés
- Estelle Taylor como Miriam
- Julia Faye como la esposa del Faraón
- En la historia moderna: Richard Dix (John McTavish), Rod La Rocque (Dan McTavish), Leatrice Joy y Nita Naldi
Se considera el nacimiento de la «Fórmula DeMille»: una mezcla contradictoria de grandiosidad espiritual, efectos especiales de vanguardia y un moralismo tan pesado que roza la hipocresía.
La película se estructura en dos partes claramente diferenciadas: un prólogo bíblico que narra el Éxodo y la entrega de los Mandamientos, y una historia paralela ambientada en la América de los años 20 que ilustra las consecuencias de transgredirlos en la vida contemporánea. Forma parte de la trilogía bíblica de DeMille, junto a *El rey de reyes* (1927) y *El signo de la cruz* (1932).
Contó con un presupuesto de 1,4 millones de dólares (una cifra astronómica) y levantó en las dunas de Guadalupe-Nipomo un Egipto de pesadilla y asombro: cuatro faraones de 35 pies y 21 esfinges custodiando puertas de 110 pies de altura.
Lo que eleva esta obra por encima de otros dramas es su innovación técnica. El uso pionero del Technicolor de dos colores y el proceso Handschiegl para el tintado manual de las plagas y la partición del Mar. Ver a miles de extras reales moviéndose entre esas moles de yeso genera un vértigo que el cine moderno ha sido incapaz de replicar.
La crítica contemporánea elogió especialmente las escenas bíblicas: “las escenas iniciales del Éxodo son irresistibles en su ensamblaje, amplitud, color y dirección; son enormes y tan atractivas como su escala”, pero coinciden en que la historia moderna resulta anticuada, moralista y “involuntariamente hilarante” por su tono sermoneador.
Se la reconoce como precursora directa de la versión de 1956 y como ejemplo paradigmático del estilo DeMille.
Tras el rodaje, los sets monumentales fueron abandonados y sepultados por las dunas de California, convirtiéndose en un yacimiento arqueológico cinematográfico único que solo fue rescatado entre 2012 y 2014.
«Los Diez Mandamientos» (1923) es un tesoro del cine mudo que sobrevive hoy no por su guion didáctico, sino por la audacia de un director que se atrevió a construir un imperio de yeso para recordarnos que, en el cine, la escala sí importa.
No hay comentarios:
Publicar un comentario