Dirigida por Merian C. Cooper y Ernest B. Schoedsack, no es solo un hito del cine de aventuras, sino una piedra angular en la evolución de los efectos especiales. Representa el culmen de la técnica de animación fotograma a fotograma (stop-motion) de la época y una de las piezas más influyentes en la historia del séptimo arte.
Elenco: Fay Wray (Ann Darrow), Robert Armstrong (Carl Denham), Bruce Cabot (Jack Driscoll).
Premios: En 1933 no recibió nominaciones de la Academia (la categoría de efectos visuales no existía entonces).
El trabajo de Willis O'Brien en la animación fotograma a fotograma (stop-motion) supuso una revolución. La integración de los modelos de Kong con la acción real se logró mediante técnicas pioneras de retroproyección y el uso de miniaturas detalladas. La escala se manipulaba mediante la construcción de diversas maquetas de Kong: una de apenas 45 centímetros para planos generales y bustos a escala real para los planos detalle con Fay Wray.
Max Steiner compuso una de las primeras bandas sonoras originales completas de la era sonora.
La crítica especializada coincide en que «King Kong» es una obra maestra de la imaginación técnica.
El crítico Roger Ebert señaló que, a pesar de los avances tecnológicos posteriores, la versión de 1933 mantiene una «extraña cualidad onírica» que las versiones de mayor presupuesto no han logrado replicar, debido en parte a la textura visual del blanco y negro y del stop-motion.Algunas curiosidades
- La escena perdida de las arañas: Existe una secuencia legendaria conocida como el «Spider Pit Sequence», donde los marineros caídos por el barranco son devorados por insectos gigantes. Cooper la eliminó tras un pase previo en 1933 porque el público quedó tan horrorizado que «dejaron de prestar atención al resto de la película».
Cualidad antropomórfica: Para dar expresividad a Kong, Willis O'Brien utilizó piel de conejo para cubrir las maquetas. En algunos planos, se puede ver cómo el pelaje se mueve de forma irregular; esto se debe a que los dedos de los animadores tocaban la piel entre toma y toma, un error técnico que acabó otorgando a la criatura una vitalidad orgánica única.
Autores en pantalla: Los pilotos de los biplanos que abaten a Kong al final de la película son interpretados por los propios directores, Merian C. Cooper y Ernest B. Schoedsack. Cooper bromeó diciendo: «Debemos matarlo nosotros mismos».
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