Sin embargo, investigaciones recientes muestra que un número nada desdeñable de oficiales del Ejército y la Armada perteneció a logias desde el siglo XVIII hasta la Guerra Civil, es decir, desde los primeros indicios de la masonería especulativa en España hasta la derrota de la Segunda República, y cómo esa pertenencia influyó en su sociabilidad, redes de confianza y en su acción política.
La masonería se define a sí misma como una «institución universal, ética, filosófica e iniciática», basada en la fraternidad, la búsqueda racional de la verdad y el perfeccionamiento moral. Esa auto-definición, aparentemente apolítica, chocó en España con la temprana asociación de logias con conspiraciones liberales. De ahí que, desde muy pronto, la masonería fuera percibida como una amenaza para el poder político instaurado en cada periodo histórico.
El giro decisivo se produce cuando la monarquía borbónica percibe la masonería como un cuerpo extraño, sospechoso para el Estado. El Real Decreto de 2 de julio de 1751, de Fernando VI, prohíbe explícitamente las reuniones de francmasones por considerarlas «sospechosas a la Religión y al Estado» y ordena a los mandos militares privar de sus empleos «con ignominia» a los oficiales que pertenecieran a la Orden.
En este contexto, la Orden se vincula de manera creciente a las corrientes liberales y constitucionales: muchos militares con inquietudes ilustradas ven en las logias un espacio de debate y organización frente a la monarquía, al tiempo que la jerarquía eclesiástica y monárquica la considera un foco de subversión. Ese relato identificando la masonería y el liberalismo, forjado en la guerra y consolidado con la Constitución de Cádiz de 1812, condicionará todo el siglo XIX.
Figuras como Evaristo San Miguel, Antonio Quiroga o el infante Francisco de Paula de Borbón, citado en algunas fuentes como Gran Maestre, encarnan esa relación entre militares masones contra Fernando VII. Se consolida así el relato del «militar, liberal y masón» que tanta fortuna tendrá en la historiografía posterior.
En este periodo, las logias siguen siendo núcleos de sociabilidad liberal y espacios de reclutamiento político. Se relacionan con la prensa y los clubes políticos, reforzando el papel como actor público.
La logia «Hijos de la Africana», fundada en Melilla en 1922, ejemplifica la función de estas logias norteafricanas: reunir a oficiales y civiles en un entorno bélico para brindarse ayuda mutua, apoyo moral y redes de confianza. El acta de fundación y los estudios posteriores muestran una clara «preeminencia militar» en su composición.
A partir de los expedientes y hojas de servicios de oficiales de logias como «Hijos de la Africana» o talleres similares, puede delinearse un perfil tipo del militar masón de esta etapa:
El dato relevante para nuestro objeto es que la militancia masónica y el corporativismo militar conviven. Muchos oficiales que participan en Juntas o en redes africanistas son –o han sido– masones, sin que eso implique necesariamente una cohesión política homogénea dentro de la Orden. La fraternidad masónica se superpone a otras identidades (cuerpo, arma, promoción, africanismo) en una compleja red de lealtades cruzadas.
Entre sus filas y círculos próximos se encuentran militares como Fermín Galán, protagonista de la sublevación de Jaca (1930), cuya ejecución lo convierte en mártir del republicanismo. Diversas fuentes apuntan a la pertenencia masónica de Galán, aunque el dato ha generado debate historiográfico.
En las Fuerzas Armadas de la democracia no existe prohibición legal de pertenencia a logias, siempre que se respeten los principios de neutralidad política y disciplina.
Su presencia en el estamento militar parece ser testimonial, y no hay indicios de influencia organizativa significativa.
| Imagen: Joaquín Rivera Chamorro |
La presencia de militares del Ejército y la Armada españoles en logias masónicas, y las interacciones que se generan entre la institución castrense y la Orden, en sus dimensiones ideológicas, sociales y represivas, plantea estas preguntas:
- ¿Qué usos políticos, corporativos o de sociabilidad tienen las logias con militares en cada etapa?.
- ¿Hasta qué punto la pertenencia masónica condiciona carreras, lealtades y alineamientos en conflictos como los pronunciamientos del XIX, las crisis coloniales o la Guerra Civil?.
- ¿Qué distingue el caso español de otras experiencias de masonería militar (Francia, Estados Unidos, América Latina)?
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Masonería especulativa: La masonería especulativa se diferencia de la masonería operativa en que esta última se dedicaba a la construcción física de edificios, mientras que la primera utiliza la simbología de los constructores para la "construcción" moral, intelectual y espiritual del individuo. Se considera el nacimiento de la masonería moderna a partir de la unión de cuatro logias en Londres en 1717.
1. Historiografía sobre masonería en España.
La historiografía sobre masonería en España ha avanzado de manera muy significativa desde los años setenta del siglo XX. José Antonio Ferrer Benimeli y el equipo de la UNED son referencias ineludibles en la reconstrucción de la cronología, las obediencias y la implantación territorial de la Orden, incluyendo su estudio de la relación a través de logias y militares a partir de 1801 y durante la Guerra de la Independencia.
Otros autores, como Manuel de Paz Sánchez o Julio de Paz, han analizado el papel de la masonería en la pérdida de las colonias y en el ámbito atlántico, matizando el papel de la masonería en determinados momentos.
Otros autores, como Manuel de Paz Sánchez o Julio de Paz, han analizado el papel de la masonería en la pérdida de las colonias y en el ámbito atlántico, matizando el papel de la masonería en determinados momentos.
En relación específica con los militares, destacan:
- Ezequiel Ignacio García-Municio de Lucas, «Militares y masonería» (tesis doctoral, UCM), donde se estudian decenas de oficiales masones entre 1728 y 1936, combinando hojas de servicio y expedientes masónicos.
- Artículos de Alberto Valín Fernández sobre masonería y militares en la historia de España, que abordan el imaginario del «militar, liberal y masón».
- Estudios recientes sobre logias coloniales y norteafricanas, como la logia «Hijos de la Africana» en Melilla o los talleres de Ceuta, que muestran la función de la masonería como red de apoyo mutuo en campañas de ultramar.
- Sobre la Segunda República y la Guerra Civil, trabajos de Rivero, Busquets o Cardona han analizado el peso simbólico y real de la masonería en el Ejército republicano y su relación con organizaciones como la Asociación Militar Republicana (AMR) y la Unión Militar Republicana Antifascista (UMRA).
- En cuanto al régimen de Franco, la Ley y el Tribunal Especial para la Represión de la Masonería y el Comunismo (TERMC) han sido estudiados por Guillermo Portilla y otros especialistas en derecho penal.
Las logias se entienden como espacios de sociabilidad ritualizada donde se construyen redes de confianza, se comparten valores éticos y se generan capitales simbólicos (honor, prestigio) que pueden proyectarse sobre la carrera profesional.
Los militares formaban ya parte de un grupo estatal con cultura política propia. La pertenencia masónica se superpone a ese habitus castrense sin sustituirlo, generando lo que algunos autores han descrito como «élites solapadas» (militar y masónica).
El militar masón se debe simultáneamente al juramento a la Bandera y al compromiso fraternal masónico. La tensión entre ambas lealtades se hace crítica en momentos de crisis política extrema (pronunciamientos, guerras civiles, dictaduras).
El militar masón se debe simultáneamente al juramento a la Bandera y al compromiso fraternal masónico. La tensión entre ambas lealtades se hace crítica en momentos de crisis política extrema (pronunciamientos, guerras civiles, dictaduras).
2. Orígenes de la masonería militar (siglo XVIII – 1814): Primeras logias y reacción del Antiguo Régimen
Los primeros indicios documentados de masonería en España se sitúan en 1728, con la fundación en Madrid de una logia impulsada por el duque de Wharton, noble inglés y coronel al servicio de la Corona española. Sin embargo, tanto esta logia como las de Gibraltar o Menorca fueron esencialmente iniciativas británicas y no pueden considerarse todavía masonería española en sentido pleno.El giro decisivo se produce cuando la monarquía borbónica percibe la masonería como un cuerpo extraño, sospechoso para el Estado. El Real Decreto de 2 de julio de 1751, de Fernando VI, prohíbe explícitamente las reuniones de francmasones por considerarlas «sospechosas a la Religión y al Estado» y ordena a los mandos militares privar de sus empleos «con ignominia» a los oficiales que pertenecieran a la Orden.
El mensaje es contundente: la disciplina castrense y la obediencia al soberano son incompatibles con la pertenencia a sociedades secretas.
Pese a las prohibiciones, la masonería siguió presente de manera clandestina y, en ocasiones, en el extranjero. Un hito fundacional de la masonería militar española es la logia «La Reunión Española», creada en el puerto francés de Brest en 1801. Estaba integrada por una treintena de militares españoles de la escuadra bloqueada (oficiales de la Armada), y trabajó bajo la obediencia del Gran Oriente de Francia hasta su disolución en 1802.
«La Reunión Española» es significativa por tres motivos:
- Es el primer taller propiamente español constituido casi exclusivamente por militares.
- Su función principal fue el auxilio fraternal y la cohesión de una comunidad de oficiales aislados, más que la conspiración política.
- Sus miembros regresaron después a puertos como Cádiz o A Coruña, llevando consigo el «espíritu masónico» e impulsando la fundación de nuevas logias en territorio español.
3. Guerra de la Independencia y politización inicial
La Guerra de la Independencia (1808-1814) actúa como auténtico catalizador de la masonería militar. La invasión napoleónica trae consigo logias militares francesas en diversas ciudades (Figueras, Sevilla, etc.) y una Gran Logia Nacional bajo la monarquía de José I, mientras que en la España «juntista» de Cádiz la masonería es prohibida y asociada a la «francesada».| Wikipedia |
En este contexto, la Orden se vincula de manera creciente a las corrientes liberales y constitucionales: muchos militares con inquietudes ilustradas ven en las logias un espacio de debate y organización frente a la monarquía, al tiempo que la jerarquía eclesiástica y monárquica la considera un foco de subversión. Ese relato identificando la masonería y el liberalismo, forjado en la guerra y consolidado con la Constitución de Cádiz de 1812, condicionará todo el siglo XIX.
4. El siglo de los pronunciamientos (1814 – 1874)
La restauración absolutista de Fernando VII (1814) inaugura la etapa de máxima simbiosis entre liberalismo, ejército y masonería. El pronunciamiento de Rafael del Riego en 1820, que fuerza al rey a jurar la Constitución de 1812 y abre el Trienio Liberal, está estrechamente ligado a redes masónicas y a otras sociedades secretas como los Comuneros. Las logias funcionan entonces como lugares de conspiración clandestina contra el régimen absolutista.
Figuras como Evaristo San Miguel, Antonio Quiroga o el infante Francisco de Paula de Borbón, citado en algunas fuentes como Gran Maestre, encarnan esa relación entre militares masones contra Fernando VII. Se consolida así el relato del «militar, liberal y masón» que tanta fortuna tendrá en la historiografía posterior.
5. Isabel II, Sexenio y «espadones» liberales
Durante el reinado de Isabel II y el Sexenio Democrático (1868-1874), la participación de altos mandos en política y logias continúa. El general Baldomero Espartero, regente del Reino, aparece en varias fuentes como iniciado en América; el general Juan Prim, líder de la Revolución de 1868, fue considerado masón por muchos contemporáneos aunque su pertenencia formal no esté probada de manera concluyente.En este periodo, las logias siguen siendo núcleos de sociabilidad liberal y espacios de reclutamiento político. Se relacionan con la prensa y los clubes políticos, reforzando el papel como actor público.
Contribuyen a la elaboración de proyectos de reforma (monarquía constitucional, federalismo, republicanismo). La Primera República (1873-1874) culmina este ciclo de politización. Tras su fracaso y la restauración borbónica, la masonería entra en una fase de mayor discreción, aunque no desaparece.
6. Masonería, Restauración y crisis coloniales (1875 – 1923)
La Restauración (1875-1923) trae consigo estabilidad política relativa y alternancia bipartidista, pero también un proceso de repliegue aparente de la masonería en la península. Mientras el sistema turnista integra a las élites, las logias dejan de ser, salvo excepciones, el principal instrumento de conspiración y pasan a funcionar sobre todo como redes de sociabilidad política y profesional.| Alejandro Lerroux García. Imagen: Personajes clave masonería. |
La masonería militar no desaparece: se transforma. El foco se desplaza hacia las guarniciones de ultramar y el Protectorado.
En las campañas de Cuba, Filipinas y Marruecos, la presencia de militares masones es apreciable. La investigación sobre masonería colonial muestra que las logias de obediencia española en estos territorios se distanciaron, en general, de talleres independentistas o de obediencias extranjeras.
La logia «Hijos de la Africana», fundada en Melilla en 1922, ejemplifica la función de estas logias norteafricanas: reunir a oficiales y civiles en un entorno bélico para brindarse ayuda mutua, apoyo moral y redes de confianza. El acta de fundación y los estudios posteriores muestran una clara «preeminencia militar» en su composición.
A partir de los expedientes y hojas de servicios de oficiales de logias como «Hijos de la Africana» o talleres similares, puede delinearse un perfil tipo del militar masón de esta etapa:
- Empleo: predominio de tenientes y capitanes, con presencia también de comandantes y algunos jefes superiores.
- Armas y cuerpos: transversalidad, con fuerte peso de Infantería (arma más sacrificada en campaña), pero también de Ingenieros y oficiales de la Armada.
- Experiencia: veteranos con amplia hoja de servicios en campañas coloniales; su pertenencia a logias coexiste con una intensa carrera operacional.
- Ideología: liberalismo o republicanismo moderado.
El período también presencia profundas tensiones corporativas: conflictos entre oficiales «peninsulares» y «africanistas», el debate sobre los ascensos por méritos de guerra y la crisis del modelo de oficialidad tras el Desastre del 98 y, más tarde, Annual. Las Juntas de Defensa de 1917 cristalizan este malestar corporativo, cuestionando el poder político civil.
El dato relevante para nuestro objeto es que la militancia masónica y el corporativismo militar conviven. Muchos oficiales que participan en Juntas o en redes africanistas son –o han sido– masones, sin que eso implique necesariamente una cohesión política homogénea dentro de la Orden. La fraternidad masónica se superpone a otras identidades (cuerpo, arma, promoción, africanismo) en una compleja red de lealtades cruzadas.
7. Polarización y conflicto: de la Dictadura a la Guerra Civil (1923 – 1939)
La dictadura de Miguel Primo de Rivera (1923-1930) endurece el clima político y reduce los espacios de participación legal. Muchos oficiales con simpatías liberales o republicanas –a menudo masones– se desplazan hacia la oposición clandestina. En este contexto aparece la Asociación Militar Republicana (AMR), organización semiclandestina de oficiales con ideología heterogénea pero con tendencia republicana, que se convierte en referente de protesta interna.
Entre sus filas y círculos próximos se encuentran militares como Fermín Galán, protagonista de la sublevación de Jaca (1930), cuya ejecución lo convierte en mártir del republicanismo. Diversas fuentes apuntan a la pertenencia masónica de Galán, aunque el dato ha generado debate historiográfico.
La proclamación de la Segunda República (1931) marca el momento de máxima visibilidad e influencia política de la masonería en la historia de España. El nuevo régimen representa, para muchos, la cristalización de ideales masónicos: laicismo moderado, soberanía popular, reforma social y militar. No sorprende que se produzca un auge notable en afiliación y actividad de logias, incluidas aquellas con fuerte presencia de oficiales.
La fundación de la Unión Militar Republicana Antifascista (UMRA) en 1934, impulsada por el capitán Eleuterio Díaz-Tendero junto a otros oficiales de izquierdas, ejemplifica esta identificación entre sectores del Ejército y redes masónicas. UMRA surge como réplica a la derechista Unión Militar Española (UME), y agrupa a oficiales y suboficiales próximos al socialismo y al comunismo; varios de sus dirigentes o simpatizantes tienen vínculos con logias.
Las logias y organizaciones afines desempeñan funciones de:
Las logias y organizaciones afines desempeñan funciones de:
- Defensa del régimen republicano desde dentro del estamento militar.
- Socialización política de oficiales jóvenes en clave republicana y de izquierda.
En este clima de polarización, el diputado José Antonio Cano López en febrero de 1935, denuncia una supuesta «infiltración tentacular» de logias en el Ejército y proporciona listas de generales masones. Entre los nombres mencionados figuran Miguel Cabanellas, Sebastián Pozas, Miguel Núñez de Prado, José Riquelme y José Fernández de Villa-Abrille, entre otros.
La investigación posterior ha demostrado que parte de esa lista era errónea: algunos acusados nunca fueron masones o tenían expedientes negativos en Salamanca.
8. Guerra Civil: lealtades cruzadas y masones
Al estallar la Guerra Civil (1936), la mayoría de los militares masones se mantiene leal a la República. Sin embargo, la realidad es más compleja: existen masones en el bando franquista, como el el general Cabanellas, el coronel de Ingenieros Enrique Adrados Semper o el general Mariano Muñoz Castellanos, cuyas trayectorias muestran cómo la lealtad al «Movimiento Nacional» y la carrera militar pueden, en determinados casos, imponerse a los vínculos fraternales.| General Miguel Cabanellas. Wikipedia |
Adrados Semper, iniciado en la logia «Constancia» n.º 16 (Zaragoza), se suma al bando sublevado, manda la 55.ª División y es condecorado por sus servicios. Tras la guerra, el Tribunal Especial para la Represión de la Masonería y el Comunismo (TERMC) abre contra él el sumario 848/1945, que acaba archivado, probablemente por su brillante hoja de servicios.
Muñoz Castellanos, iniciado en la logia «Danton» n.º 7, participa en operaciones en Marruecos y luego en la Guerra Civil como general del bando nacional; también es investigado por masonería, pero su causa se sobresee.
Estos casos confirman que la masonería militar no fue un bloque monolítico. En momentos críticos, las lealtades políticas, corporativas o personales podían pesar más que la pertenencia a la Orden.
El decreto de septiembre de 1936 declara a la francmasonería «contraria a la ley» y convierte la pertenencia a logias en delito político. Se cierran templos, se incautan archivos y se persigue a los masones, civiles y militares.
En la zona republicana, la masonería es tolerada e incluso protegida en un primer momento, pero la dinámica de guerra y el protagonismo creciente de organizaciones de masas (partidos, sindicatos) reducen su peso real en la toma de decisiones. De manera paradójica, el momento de máximo prestigio simbólico coincide con el principio del fin de la masonería en España.
En la zona republicana, la masonería es tolerada e incluso protegida en un primer momento, pero la dinámica de guerra y el protagonismo creciente de organizaciones de masas (partidos, sindicatos) reducen su peso real en la toma de decisiones. De manera paradójica, el momento de máximo prestigio simbólico coincide con el principio del fin de la masonería en España.
9. Régimen del General Franco (1939 – 1975).
9.1. El Tribunal Especial para la Represión de la Masonería y el Comunismo
La victoria del bando Nacional abre una etapa de acoso sistemático contra la masonería. La Ley de Represión de la Masonería y el Comunismo (1940) y la creación del Tribunal Especial para la Represión de la Masonería y el Comunismo (TERMC) abren más de 64.000 expedientes tramitados hasta su supresión en 1963.El TERMC considera la mera pertenencia masónica como delito. Impone penas de reclusión, inhabilitación absoluta y separación definitiva del servicio a centenares de militares.
Los expedientes de oficiales masones –incluidos algunos que habían combatido en el bando franquista– documentan un abanico de situaciones: desde fusilamientos y largas condenas hasta archivo de causas por «ignorado paradero» que en realidad encubrían decisiones políticas de salvar carreras valiosas para el régimen.
Se considera que la masonería habría corroído al Ejército y al Estado. La consecuencia es la práctica extinción de la masonería militar: la Orden se ve reducida a la clandestinidad o al exilio, y en el interior de las Fuerzas Armadas cualquier vínculo real o supuesto con logias supone una losa insalvable.
Se considera que la masonería habría corroído al Ejército y al Estado. La consecuencia es la práctica extinción de la masonería militar: la Orden se ve reducida a la clandestinidad o al exilio, y en el interior de las Fuerzas Armadas cualquier vínculo real o supuesto con logias supone una losa insalvable.
10. Democracia, Fuerzas Armadas actuales y memoria de la masonería militar (1975 – 2024)
Con la muerte de Franco y la Constitución de 1978, la libertad de asociación y conciencia se restablecen. La masonería se reorganiza legalmente en varias obediencias, y se multiplican estudios académicos sobre su historia, incluidos algunos centrados en la relación con el Ejército.En las Fuerzas Armadas de la democracia no existe prohibición legal de pertenencia a logias, siempre que se respeten los principios de neutralidad política y disciplina.
Su presencia en el estamento militar parece ser testimonial, y no hay indicios de influencia organizativa significativa.
11. Comparación internacional: Francia, Estados Unidos y América Latina
Francia es, junto con Gran Bretaña, una de las matrices de la masonería militar moderna. Las logias de regimiento del ejército napoleónico desempeñan un papel fundamental en la difusión del modelo por Europa y América, incluyendo España, donde «La Reunión Española» se inspira directamente en ese patrón.
En el ejército francés del siglo XIX, la masonería goza de un grado de tolerancia mayor que en España, si bien su papel político se ve también limitado por la consolidación de las instituciones republicanas.
En el ejército francés del siglo XIX, la masonería goza de un grado de tolerancia mayor que en España, si bien su papel político se ve también limitado por la consolidación de las instituciones republicanas.
En Estados Unidos, la masonería se integra en la cultura de las élites desde el siglo XVIII. Numerosos padres fundadores y militares de alto rango fueron masones, y la Orden participa en ceremonias simbólicas –como la colocación de la primera piedra del Capitolio– sin ser objeto de grandes campañas represivas. La masonería estadounidense se caracteriza por su pluralismo y por un fuerte énfasis filantrópico, más que conspirativo.
En América Latina la tradición de militares masones es muy marcada: figuras como San Martín, O’Higgins o Miranda participan en logias que combinan sociabilidad, conspiración independentista y redes transnacionales.
12. Conclusiones
La relación entre estamento militar y masonería evoluciona paralelamente a las transformaciones del Estado español:
- Siglo XVIII: afinidad con ideas ilustradas, en tensión con el absolutismo borbónico.
- Siglo XIX: identificación con el liberalismo constitucional y protagonismo en conspiraciones y pronunciamientos.
- Crisis coloniales y Restauración: masonería militar como red de sociabilidad y apoyo patriótico en ultramar.
- Siglo XX temprano: creciente alianza con el republicanismo y las izquierdas.
Lejos de formar un bloque monolítico, la masonería militar:
- Agrupa a oficiales con ideologías diversas, desde liberales moderados hasta comunistas, pasando por conservadores ilustrados.
- Presenta casos de masones en bandos opuestos: realistas e independentistas en América; republicanos y sublevados en 1936.
- La pertenencia a la Orden es una lealtad más, que puede reforzar o entrar en conflicto con la lealtad al Estado, al cuerpo o a la propia carrera. En muchos casos, la identidad militar terminó imponiéndose cuando la supervivencia institucional o personal estuvo en juego.
Peso real e impacto histórico:
- El número total de masones españoles fue reducido (cifras máximas por debajo de 10.000), pero la proporción de militares entre ellos fue relativamente alta.
- Pese a ello, su influencia institucional sobre las decisiones del Ejército fue limitada: la mayor parte de los oficiales masones tuvieron carreras acordes a los patrones de su época, sin ocupar necesariamente posiciones de control «masónico» sobre el estamento.
12. Bibliografía
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- Busquets Bragulat, Julio (1996): «La Asociación Militar Republicana (AMR) y la Unión Militar Republicana Antifascista (UMRA) y su relación con la masonería (1929-36)», en J. A. Ferrer Benimeli (coord.), La masonería en la España del siglo XX, t. II, Zaragoza.Dialnet+1
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- Valín Fernández, Alberto (2004): «La masonería y los militares en la historia de España», Anuario Brigantino, n.º 27.anuariobrigantino.betanzos.net+1
- Varios autores (UNED): Museo Virtual de Historia de la Masonería (especialmente «La masonería en España (1728-1979)» y los apartados dedicados a logias del norte de África).archivofsierrapambley.wordpress.com+3UNED+3UNED+3
Monografías y obras de síntesis
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- Morales Ruiz, Juan José. Palabras asesinas: el discurso antimasónico en la Guerra Civil española. Oviedo: Masónica.es, 2017. revistas.ucr.ac.cr+1
- Morales Ruiz, Juan José. Franco y la masonería. Un terrible enemigo que no se rinde jamás. Oviedo: Masónica.es, 2022. revistas.ucr.ac.cr+1
- Portilla Contreras, Guillermo. La consagración del derecho penal de autor durante el franquismo: el Tribunal Especial para la Represión de la Masonería y el Comunismo. Granada: Comares, 2009 (ed. comercial 2010). Dialnet+2Marcial Pons+2
- Álvaro Dueñas, Manuel. Por ministerio de la ley y voluntad del Caudillo: la jurisdicción especial de responsabilidades políticas (1939–1945). Madrid: Centro de Estudios Políticos y Constitucionales, 2006. Wikipedia
Artículos en revistas científicas
- Paz Sánchez, Manuel de. «Masonería española y emancipación colonial». Revista de Indias 66, n.º 238 (2006), pp. 737-760. revistadeindias.revistas.csic.es+2Dialnet+2
- Valín Fernández, Alberto J. «Botas y espadas en la secreta sociedad de la escuadra y el compás: la masonería y los militares en la historia de España». Anuario Brigantino 27 (2004), pp. 223-242. anuariobrigantino.betanzos.net+2Dialnet+2
- Morales Ruiz, Juan José. «La Ley de Represión de la Masonería y el Comunismo (1 de marzo de 1940). Un estudio de algunos aspectos histórico-jurídicos». Revista de Estudios Históricos de la Masonería Latinoamericana y Caribeña (REHMLAC+) 12, n.º 1-2 (2020), pp. 160-197. SciELO Costa Rica+1
- Feron, Delphine G. «Francisco Ferrari Billoch y la represión antimasónica en la España de posguerra». Pasado y Memoria. Revista de Historia Contemporánea 27 (2023). Pasado y Memoria+1
- Álvaro Dueñas, Manuel. «El decoro de nuestro aire de familia. Perfil político e ideológico de los presidentes del Tribunal Nacional de Responsabilidades Políticas». Revista de Estudios Políticos 105 (1999). CEPC+2Recyt+2
Capítulos en obras colectivas y actas
- Busquets Bragulat, Julio. «La Asociación Militar Republicana (AMR) y la Unión Militar Republicana Antifascista (UMRA) y su relación con la masonería (1929-36)». En: José Antonio Ferrer Benimeli (coord.), La masonería en la España del siglo XX, vol. 2, pp. 871-890. Toledo: Universidad de Castilla-La Mancha, 1996. Dialnet+2Dialnet+2
- Ferrer Benimeli, José Antonio. «La masonería española y la crisis colonial del 98». En: La masonería española y la crisis colonial del 98. VIII Symposium Internacional de Historia de la Masonería Española. Zaragoza: CEHME / Universidad de Zaragoza, 1999 (y versión ponencia, Casa de Colón, Las Palmas, 1998). revistas.grancanaria.com+2revistas.grancanaria.com+2
Recursos académicos específicos y estudios de caso
- «La masonería en Ciudad Rodrigo: Logia “La Mirobrigense”» (estudio histórico local disponible en Academia.edu), utilizado puntualmente para confirmar datos de contexto y referencias cruzadas a Valín Fernández. Academia
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