domingo, 7 de junio de 2026

The Invisible Man (1933)

El verdadero triunfo de la película fueron los efectos especiales de John P. Fulton. La técnica del «travelling matte» (máscara móvil) fue un hito: Claude Rains rodaba vestido con terciopelo negro frente a un fondo negro para luego superponer las tomas de su ropa moviéndose "sola". La labor artesanal fue titánica: se retocaron a mano miles de fotogramas para eliminar imperfecciones.

Director: James Whale

Productora: Universal Pictures

Guion: R.C. Sherriff (basado en la novela homónima de H.G. Wells, con aportaciones previas no acreditadas de Philip Wylie, Preston Sturges y John Huston).

Elenco principal: Claude Rains (Dr. Jack Griffin / El Hombre Invisible), Gloria Stuart (Flora Cranley), William Harrigan (Dr. Arthur Kemp), Henry Travers (Dr. Cranley), Una O’Connor (Jenny Hall).


A diferencia de Drácula o la Criatura de Frankenstein, el Hombre Invisible no es una víctima trágica ni un ser puramente sobrenatural; es un hombre de ciencia corrompido por su propio éxito.

En su estreno en 1933, se la calificó de «proeza técnica insólita». Hoy en día, se la considera la adaptación cinematográfica más fiel al espíritu nihilista de H.G. Wells, destacando que el horror no proviene de lo que se ve, sino de lo que se intuye.

Un nihilista es una persona que sostiene que la vida carece de sentido, propósito o valor objetivo. Esta postura forma parte del nihilismo, una corriente filosófica derivada del latín nihil (nada), que rechaza cualquier principio moral, religioso o social como verdad absoluta. 

En la novela de Wells, Griffin ya es un sociópata antes de ser invisible. Whale y Sherriff introdujeron un cambio crucial: la «monocaína», la droga química que causa la invisibilidad, es también la responsable de su locura progresiva y sus delirios de grandeza.

Boris Karloff era la primera opción de la Universal, pero abandonó el proyecto tras disputas salariales y porque no quería pasar toda la película con la cara tapada. Claude Rains fue contratado precisamente por su voz, pero el rodaje fue un infierno para él: sufría de claustrofobia extrema dentro del traje negro y casi se asfixia en varias ocasiones.

James Whale no pudo evitar conectar su universo de monstruos. El laboratorio donde el Dr. Cranley y el Dr. Kemp investigan los componentes químicos de la monocaína utiliza exactamente las mismas probetas, matraces de vidrio y parte del equipo eléctrico que decoraba el laboratorio del Dr. Frankenstein en la película de 1931. Universal reciclaba todo el atrezo posible para ahorrar costes.

La película se salvó por los pelos de las tijeras de la censura con la aplicación estricta del Código Hays en 1934. Escenas como Griffin cantando en ropa interior mientras aterroriza al pueblo, o el brutal descarrilamiento del tren provocado por él, estuvieron en el objetivo de la censura.

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