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| Imagen: Wikipedia. |
Lejos de amedrentarse, la aguadora continuó su labor con otro cántaro para aliviar la sed de las tropas, gesto que se convirtió en emblema del coraje colectivo del pueblo de Bailén. Este hecho, junto con la primera victoria sobre el ejército napoleónico, quedó inmortalizado en la heráldica municipal: el cántaro agujereado representa la heroica aportación de la población bailenense (famosa además por su alfarería tradicional) al esfuerzo bélico, mientras que el proyectil que lo atraviesa evoca el fuego enemigo afrontado en aquel episodio. El escudo actual se completa con símbolos militares de la Medalla de Bailén (un águila napoleónica derrotada colgando de sables cruzados, rodeados por la fecha y una corona de laurel de la victoria) en el otro cuartel. Este diseño, originado tras un riguroso dictamen académico en 1927-28, fue adoptado oficialmente por el Ayuntamiento y ratificado por la Junta de Andalucía en 2004, consolidando un blasón único que aúna la memoria histórica local con la tradición heráldica española.
Estado de la cuestión
Las primeras interpretaciones autorizadas provienen de la Real Academia de la Historia (RAH): en 1927 el erudito Vicente Castañeda emitió un informe (publicado en 1928) a petición del Ayuntamiento de Bailén para definir un escudo acorde a la gesta de 1808. Dicho dictamen de la RAH sentó las bases heráldicas actuales, vinculando explícitamente el cántaro roto con la figura tradicional de María Bellido y la heroica labor de las mujeres aguadoras durante la batalla.
A nivel local, ya en el siglo XIX la hazaña del cántaro había empezado a figurar en la memoria colectiva: el testigo presencial Antonio J. Carrero relató en 1815 cómo “algunas heroicas mujeres” de Bailén, desafiando el fuego, llevaban agua con barriles y cántaros a los soldados, e incluso narra el caso de una que vio su cántaro “quebrado por una bala” y regresó con otro para proseguir su tarea. Sin embargo, el nombre de María (Inés Juliana) Bellido no aparece documentado hasta décadas más tarde; fue durante la visita de Isabel II a Bailén en 1862 cuando se populariza por primera vez el nombre de “Luisa Bellido” vinculado a dicha heroicidad, según crónicas ofrecidas a la reina (posiblemente basadas en la identidad real de una vecina fallecida en 1809).
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| Monumento María Bellido ubicado en Bailén |
A lo largo del siglo XX, investigadores jiennenses profundizaron en el tema separando hechos de leyendas. El Boletín del Instituto de Estudios Giennenses (BIEG) publicó varios estudios clave: en 1978 y 1980 el historiador y cronista militar Manuel López Pérez analizó la biografía de María Bellido y el desarrollo de su mito, confirmando la existencia histórica de una mujer con ese nombre (nacida en Porcuna, casada en Bailén) y su muerte pocos meses después de la batalla, a la par que señalaba la ausencia de recompensas documentadas que la tradición le atribuyó.
López Pérez distinguió entre la verdadera intervención de las aguadoras (corroborada por fuentes de la época) y la construcción posterior de la figura heroica de María Bellido para equipararla a otras heroínas populares de la Guerra de la Independencia (como Agustina de Aragón). Otro aporte notable fue el de Antonio Aranda Castro (1988), quien identificó en los registros parroquiales el nombre completo María Inés Juliana Bellido Vallejos, corrigiendo confusiones previas sobre su identidad y parentesco. Estos trabajos académicos concluyen que, si bien la “heroína de Bailén” adquirió tintes legendarios en la historiografía local, el núcleo del relato (mujeres bailenenses abasteciendo de agua bajo el fuego enemigo, con al menos un cántaro hecho añicos por una bala) está respaldado por testimonios contemporáneos y, por tanto, se basa en un hecho verídico exaltado posteriormente como símbolo patriótico.
En el campo de la heráldica municipal, la inclusión del cántaro perforado en el blasón de Bailén ha sido documentada por autores como Andrés Nicás Moreno (2011) en su monografía Heráldica municipal de la provincia de Jaén, donde describe el escudo actual, sus colores y elementos, y cita la resolución autonómica que lo oficializó definitivamente. Asimismo, catálogos institucionales (e.g. Registro Andaluz de Entidades Locales) y repertorios históricos del CSIC/RAH han recogido el escudo bailenense, avalando su diseño conforme a las normas heráldicas vigentes. A nivel divulgativo, el Museo de la Batalla de Bailén ha publicado un estudio resumido (Sola-Isidro, 2021) que recorre la evolución histórica del escudo con apoyo de fuentes de archivo y bibliografía académica. En contraste, es frecuente encontrar en la web explicaciones más anecdóticas o poco fundamentadas (blogs, webs turísticas) que repiten la leyenda sin aportar referencias sólidas.
En resumen, el estado de la cuestión revela un consenso académico sobre el significado del cántaro con bala (vinculado a la gesta de 1808) a la vez que matiza cuánto de ese relato es documental y cuánto es legendario, siendo un caso paradigmático de cómo la memoria histórica local se integra en la simbología cívica.
Evidencia documental y cronología del escudo
La trayectoria del escudo de Bailén refleja las transformaciones políticas desde el Antiguo Régimen hasta la época contemporánea. Antes del siglo XIX, la entonces villa de Bailén carecía de armas propias distintivas y utilizaba las del linaje señorial que la gobernaba: los Ponce de León, Condes de Bailén y Duques de Arcos. Durante siglos, el blasón señorial (un escudo partido con las armas de León y Aragón, más una bordura con escudetes navarros de la casa Vidaurre) figuró en el castillo local y en sellos oficiales, indicando la dependencia jurisdiccional de Bailén bajo esa casa nobiliaria. Esta situación cambió tras la abolición del régimen señorial en el siglo XIX. En 1850, Bailén obtuvo el título de Ciudad por concesión de Isabel II, y comenzó a afirmarse su identidad municipal independiente. Documentos del Archivo Histórico Nacional muestran que hacia 1869 (tras la Revolución Gloriosa) el Ayuntamiento adoptó provisionalmente un escudo propio: aún usaba el escudo ducal de los Ponce de León, pero rodeado de una bordura con la inscripción “Muy Noble y Leal Ciudad de Bailén”, señal de su nuevo estatus constitucional. Este escudo en realidad era un vestigio del pasado señorial, y los tratadistas lo consideraban inapropiado por ser las armas de un linaje particular y no de la ciudad misma.
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| Imagen: Wikipedia |
Durante la segunda mitad del siglo XIX y comienzos del XX, Bailén experimentó varias tentativas de dotarse de un escudo más representativo de su historia patriótica. Con motivo del I Centenario de la Batalla de Bailén (1908), se acuñó una medalla conmemorativa que en su reverso mostraba un escudo cuartelado especial, considerado el primer diseño heráldico incorporando el cántaro: en dicho escudo de 1908 (usado luego por el Ayuntamiento hasta 1927) figuraban en el primer cuartel un león rojo en campo de plata y en el segundo los palos de gules en oro –ambos elementos heredados de los Ponce de León–, mientras que el tercer cuartel presentaba un cántaro agujereado en campo de gules y el cuarto un castillo de oro sobre gules. Esta curiosa amalgama unía símbolos señoriales tradicionales (león y palos) con elementos autóctonos alusivos a Bailén: el cántaro roto –que recordaba ya la gesta de 1808– y una torre o castillo, quizá por la fortaleza local o por su condición de ciudad (aunque su significado exacto es impreciso). El escudo se mostraba adornado con ramas de laurel y timbrado con corona real cerrada, reflejando la exaltación patriótica del centenario. A pesar de su valor simbólico, heráldicamente este diseño resultaba recargado y confuso, por mezclar muebles heterogéneos sin un orden lógico definido.
En 1927, el Ayuntamiento de Bailén inició gestiones para normalizar su escudo conforme a las reglas heráldicas y a su historia bélica. La propuesta municipal elevada al Ministerio de la Gobernación pretendía entonces usar, en un escudo ovalado, nada menos que las armas del Reino de España (cuartelado de Castilla, León, Aragón, Navarra, etc.) con una granada en punta, cargando en el centro el cántaro roto, todo ello timbrado de corona real. Esta idea de incorporar las armas nacionales –algo común en la época para ciudades “ilustres”– fue rechazada por la Real Academia de la Historia, encargada de dictaminar sobre la solicitud. En un informe fechado el 7 de enero de 1928, la RAH (a través de Vicente Castañeda) argumentó con claridad que los municipios deben usar símbolos de su propia historia, máxime teniendo Bailén “tan sobrados hechos gloriosos” en su haber, y no apropiarse de escudos reales que inducirían a “confusión histórica”. En consecuencia, la Academia propuso un nuevo blasón centrado en la batalla de 1808: un escudo partido en forma cuadrilonga (no oval, puesto que la forma oval se reservaba tradicionalmente a entidades eclesiásticas), con los atributos de la Medalla de Bailén en un cuartel y el cántaro legendario en el otro. En detalle, la descripción heráldica recomendada fue: en el campo diestro, sobre oro, dos sables de plata enlazados por una cinta roja de la que pende un águila negra (símbolo del águila imperial napoleónica capturada), todo sumado de una corona de laurel y acompañado de una cinta plata con la leyenda “Bailén, 19 de julio de 1808”; en el campo siniestro, sobre gules (rojo), un cantarillo roto de su color natural. Como timbre, se especificó la corona mural de ciudad, en lugar de la corona real, dado que Bailén no perteneció nunca directamente a la Corona como ciudad de realengo (la corona mural, con torres, es además distintivo habitual de los municipios). Este dictamen de la RAH fue aprobado oficialmente y sirvió de base al escudo que el Ayuntamiento adoptó a finales de la década de 1920. De hecho, ya en programas municipales de 1929 aparece en portada el nuevo escudo diseñado según la Academia, en sustitución del anterior cuartelado que aún se veía en publicaciones de 1926.
Cabe señalar una pequeña discrepancia en la implementación: la RAH indicó ubicar los atributos de la medalla en el campo derecho (derecha del escudo, que es izquierda desde el punto de vista del observador) y el cántaro en el campo izquierdo; sin embargo, el escudo finalmente usado por Bailén invirtió estos campos, colocando el cántaro en la diestra del escudo (izquierda del observador) y el águila con sables en la siniestra. Se desconoce si fue por una interpretación literal errónea del informe o una decisión deliberada, pero el resultado heráldico sigue siendo válido y reconocible. Desde entonces, el diseño del escudo de Bailén se ha mantenido esencialmente igual, con ligeros ajustes artísticos.
Finalmente, en la época autonómica, la Comunidad Andaluza estableció por ley (Ley 6/2003) la regularización de los símbolos locales. Bailén, que ya ostentaba su escudo por tradición, tramitó su inscripción oficial. En suma, la cronología documentada del escudo muestra una evolución desde unas armas señoriales heredadas, pasando por intentos decimonónicos y símbolos centenarios, hasta cristalizar en un escudo genuinamente histórico y parlante (por aludir a un hecho concreto) que aúna la identidad local con la gloria nacional de 1808.
Hipótesis explicativas
1. Interpretación histórica ampliada (probable) – El cántaro representa, además del acto heroico individual, la importancia de la cerámica bailenense y su transformación en símbolo patriótico tras la batalla. Esta hipótesis es sostenida por algunos historiadores locales: dado que Bailén era conocido por fabricar cántaros y tinajas (industria alfarera de los siglos XVIII–XIX), no es casual que ese mismo objeto común se convirtiera en icono tras 1808. En otras palabras, el cántaro del escudo sirve de vínculo entre la vida cotidiana del pueblo y su momento histórico más glorioso.
| Imagen generada con IA |
2. Origen legendario (con matices) – ¿Pudo ser el cántaro de María Bellido una leyenda construida a posteriori? Cabe plantear la hipótesis crítica de que la historia de la aguadora heroica hubiese sido exagerada o incluso inventada con fines épicos, especialmente al observar que no fue hasta medio siglo después (1862) cuando el nombre “Bellido” apareció ligado al cántaro en documentos conocidos. Algunos historiadores del siglo XX consideraron esta posibilidad: por ejemplo, Manuel López Pérez discutió cómo, tras la Guerra de la Independencia, se tendió a mitificar personajes locales para equipararlos a héroes nacionales (Agustina, Daoíz, etc.), sugiriendo que María Bellido pudo ser “elevada a mito” a partir de hechos más modestos. La narrativa legendaria incluye detalles no confirmados: se decía que la reina Isabel II al conocer la historia en 1862 quedó impresionada y pidió honrar a la familia de la heroína; también se le adjudicó a María el apelativo popular de “La Culiancha” y se especuló con recompensas que nunca se documentaron (como una pensión vitalicia otorgada por el rey, extremo no probado). Sin embargo, las investigaciones posteriores desmontan en parte la idea de una invención completa. Gracias a Aranda (1988) sabemos que María Inés Juliana Bellido existió realmente y estuvo casada con un bailenense, lo que coincide con la “María Bellido” de la tradición. Además, la propia crónica de 1815 de Carrero –anterior a cualquier manipulación romántica– ya recogía la anécdota central del cántaro roto y del general agradecido, lo que da un fuerte sustento factual a la leyenda.
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| General Teodoro Reding von Biberegg |
Por tanto, la hipótesis legendaria se matiza así: la heroicidad del cántaro no es un mito ficticio, sino un hecho real que, con el tiempo, fue adornado con nombres y detalles novelescos. En el escudo, desde luego, se plasma la versión glorificada: se menciona a María Bellido como protagonista en los textos oficiales, aunque la RAH prudentemente dijo “el cantarillo… que la tradición atribuye a María Bellido”, reconociendo que es una atribución tradicional. En conclusión, si bien hubo cierta construcción legendaria (en la identidad nominal de la heroína y su fama póstuma), la presencia del cántaro y la bala en el escudo se basa en un suceso histórico auténtico que trascendió en forma de símbolo. La leyenda añade color, pero no inventa el hecho, por lo que esta hipótesis refuerza más que contradice el sentido del escudo, aconsejando simplemente discernir entre el núcleo real y la floritura narrativa.
Bibliografía
Castañeda, Vicente (1928). “Escudo de armas de la ciudad de Bailén.” Boletín de la Real Academia de la Historia, Tomo XCII, Cuaderno I (enero-marzo 1928), pp. 35–36. – Informe académico publicado que recoge el dictamen emitido por la RAH en 1927 sobre el escudo de Bailén. Castañeda describe el escudo propuesto (partido con la medalla y el cántaro) y justifica la elección de símbolos locales en lugar de las armas reales. Incluye la explicación tradicional de María Bellido y enfatiza los honores concedidos a la ciudad. Es una fuente primaria fundamental, pues sienta la base oficial del blasón municipal. Disponible en archivos digitalizados de la RAH (p. ej. Archive.org).
Sola-Isidro Olmo, Francisco Luis (2021). “El escudo de Bailén: Breve recorrido por su historia.” Locvber: Revista de Estudios Locales, Nº 5, pp. 101–107. – Artículo de revista local (museo de la Batalla de Bailén) con rigor histórico, que resume la evolución del escudo desde el siglo XIX hasta hoy. Aporta datos de archivo (sellos municipales de 1876 en AHN) y menciona los distintos diseños usados: escudo señorial Ponce de León, escudo del centenario 1908, informe de 1927, etc. Destaca la simbología del cántaro roto vinculado a María Bellido y a la industria alfarera, así como la composición de la Medalla de Bailén en el escudo. Incluye fotografías de sellos y escudos antiguos. Es de acceso abierto vía la web del Museo (PDF).
Nicás Moreno, Andrés (2011). Heráldica municipal de la provincia de Jaén. Jaén: Fundación Caja Rural de Jaén, pp. 77–78. – Compendio monográfico que recoge y describe los escudos de todos los municipios jiennenses. La entrada sobre Bailén (p. 77) ofrece el blasonamiento oficial completo del escudo en términos heráldicos (coincidente con la descripción del BOJA 2004), e informa de la resolución de inscripción en 2004. También resume brevemente la interpretación: menciona la hazaña de María Bellido (aunque sin detallar fuentes) y la medalla de Bailén como origen de los símbolos. Es útil como referencia normalizada y confirmación de la oficialidad del escudo; sin embargo, su contenido interpretativo es limitado.
López Pérez, Manuel (1978, 1980). “María Luisa Bellido, la heroína de Bailén.” Publicado en dos versiones: Boletín del Instituto de Estudios Giennenses, nº 96 (1978), y Revista de Historia Militar, nº 49 (1980), pp. 59–80. – Investigación académica extensa sobre la figura de María (Luisa) Bellido y la veracidad de su leyenda. El coronel e historiador Manuel López recopila documentos históricos (partidas bautismales, registros militares, crónicas de época) para trazar la biografía de Bellido y contextualizar su participación en la batalla. Concluye que María Bellido existió y estuvo presente en Bailén, pero matiza que su fama fue amplificada posteriormente. Por ejemplo, señala que ninguna mención nominal aparece en 1808-1809, aunque Reding sí atendió a una aguadora anónima. También explora cómo se fue incorporando su nombre en la tradición local (incluyendo la visita real de 1862). Esta obra, en sus dos versiones, aporta la base historiográfica para distinguir historia y mito, algo crucial para interpretar correctamente el cántaro del escudo. No contiene mucho sobre el escudo en sí, pero sí sobre el suceso que lo inspira. Disponible en Dialnet; el texto de RHM 1980 puede obtenerse en la Biblioteca Virtual de Defensa.
Aranda Castro, Antonio (1988). “María Inés Juliana Bellido Vallejos: La heroína de Bailén.” Boletín del I.E. Giennenses, nº 134, pp. 25–30. – Breve pero importante artículo donde un investigador (sacerdote e historiador local) identifica documentalmente a la verdadera María Bellido. Aranda localiza la partida de matrimonio de “María Inés Bellido” con un bailenense, descubriendo que en realidad se llamaba así y no María Luisa (corrigiendo a López Pérez). Presenta datos genealógicos de sus padres y hermanos, clarificando la identidad de la “heroína”. El autor explícitamente no entra a discutir la leyenda bélica –da por hecho su rol– sino que aporta certeza sobre quién fue, nacida en Porcuna en 1755. Esta pieza complementa a López Pérez y juntos solidifican la base factual. Relevante para nuestra investigación porque ancla el símbolo (cántaro) a una persona histórica identificable, dando más peso al carácter real del evento tras el emblema.
Carrero, Antonio José (1815, reimp. 1897). Baylén. Descripción de la batalla y auxilios que en ella dieron los vecinos. Jaén: Imprenta de Ramón Rodríguez (1815); edición facsimilar con notas de Alfredo Cazabán (Ayto. de Bailén, 1897). – Folleto contemporáneo a la guerra, escrito por un testigo presencial bailenense. Es la fuente primaria clave que narra la actuación de los vecinos en la batalla. En sus páginas, Carrero elogia a los habitantes por su abnegación y describe la escena de las mujeres llevando agua, incluyendo la célebre anécdota del cántaro roto por una bala y remplazado rápidamente. Este relato se publicó solo siete años después de la batalla, lo que lo hace muy fiable. La edición original es rarísima; afortunadamente fue reeditada en 1897 con comentarios. Citas de esta obra aparecen en estudios posteriores (Cazabán, 1915; López, 1980). Para nuestra investigación, confirma que el símbolo del escudo se basa en un hecho contado de primera mano.
Maldonado Galindo, Antonio J. (2021). “19 de julio de 1808: Población Bailén (Provincia: Sevilla)”. Locvber, Vol. 5, pp. 75–90. – Artículo reciente que explora la mitificación de la batalla de Bailén, incluyendo cómo Sevilla intentó atribuirse parte de la gloria. Interesa aquí porque menciona la “sevillanización del mito de Bailén” y cómo finalmente Jaén y Bailén reivindicaron su propia narrativa. Trae a colación la reedición de Carrero en 1897 por Alfredo Cazabán. Aunque se centra en la rivalidad entre Juntas, proporciona contexto sobre la conciencia provincial de la gesta. Es útil en nuestro estudio para entender por qué tardó medio siglo en consolidarse el relato local (Sevilla inicialmente eclipsó la contribución bailenense). Esta fuente complementa la comprensión del trasfondo socio-político que influyó en la construcción del símbolo del cántaro.
Pardo de Guevara y Valdés, Eduardo (2020). “Criterios heráldicos y vexilológicos para la heráldica territorial española.” En Actas de las V Jornadas de Heráldica y Vexilología Territoriales, Madrid: Ed. Hidalguía, pp. 17–34. – Ponencia teórica de un reconocido heraldista (miembro de la RAH) que expone principios generales para la creación y aprobación de escudos municipales en España. Si bien no habla de Bailén específicamente, ilumina las reglas y prácticas que también se aplicaron en nuestro caso: por ejemplo, la preferencia por hechos propios de la localidad en la elección de figuras del escudo, o el uso de la corona mural vs. corona real según la historia municipal. Pardo de Guevara enfatiza la necesidad de fundamentación histórica en la heráldica territorial, lo que respalda metodológicamente el proceso seguido en Bailén. Lo citamos para dar marco conceptual a la actuación de la RAH en 1927 y a la conformidad del escudo con dichos criterios académicos.
López Arandia, Mª Ángeles (2016). “En tierra de señores: Los Ponce de León y el condado de Bailén en la Edad Moderna.” Chronica Nova, nº 42, pp. 313–341. – Artículo de historia moderna que estudia la posesión señorial de Bailén por los Ponce de León. Aunque anterior cronológicamente a nuestros eventos, resulta pertinente porque explica la herencia heráldica inicial de Bailén (escudo de los duques de Arcos) y cómo la identidad local estaba supeditada al régimen nobiliario hasta el siglo XIX. Comprender la relación feudo-vasallática es clave para apreciar por qué tras la independencia y las reformas liberales Bailén necesitó forjar nuevos símbolos propios. La autora detalla la evolución jurisdiccional y los privilegios del condado de Bailén, proporcionando trasfondo para la transición de escudo señorial a escudo constitucional. Se incluye en la bibliografía para completar la perspectiva histórica de largo plazo de la ciudad.
VV.AA. (2004). Boletín Oficial de la Junta de Andalucía, nº 208 (25/10/2004), p. 24150. – Publicación oficial que contiene la Resolución 28-9-2004 de inscripción del escudo y bandera de Bailén. Es la fuente legal definitiva donde aparece la descripción literal del escudo (ya citada íntegramente en la sección de cronología). Su valor principal radica en confirmar la validez jurídica y vigencia del blasón tal como se venía usando por tradición. Además, menciona la base legal (Ley 6/2003 de Símbolos de Entidades Locales) y el expediente histórico aportado por el Ayuntamiento, asegurando que el escudo se fundamente en el uso continuado y en un estudio histórico. Este documento, aunque administrativo, es prueba de cómo se preservó la fidelidad al diseño de 1927 en el siglo XXI, y sirve como referencia para verificar datos técnicos (colores, proporciones) del escudo.
Enlaces de repositorios y acceso: La mayoría de las obras citadas están disponibles en repositorios digitales abiertos. Por ejemplo, el Boletín de la RAH de 1928 puede consultarse en Archive.org; el artículo de Sola-Isidro (2021) está accesible en línea vía Museo de Bailén; los trabajos de López Pérez y Aranda se hallan en Dialnet (algunos con descarga PDF); el BOJA 2004 es público en la web de la Junta de Andalucía. Las citas incorporadas en el texto remiten a la página exacta o fragmento donde se aborda el cántaro y la bala, garantizando la trazabilidad de cada afirmación. De este modo, la bibliografía no solo documenta las fuentes utilizadas sino que permite al lector corroborar fácilmente la información clave sobre el escudo de Bailén y su singular símbolo del cántaro atravesado.
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